The money masters 5

Aquí los capitulos 17 al 20.

Nos habiamos quedado en el año 1835, con el presidente Jackson ganando la batalla para deshacerse del Second Bank of the US.  Recordemos que Jackson sufrió un intento de asesinato tras la batalla con el banco.

En los capítulos siguientes hablaremos del presidente Abraham Lincoln (1861-1865), la Guerra Civil americana (aquella famosa del Norte contra el Sur), los esfuerzos para controlar el dinero americano mediante una vuelta al standard oro y las operaciones para sacar la plata de circulación. Y finalmente entraremos en el Siglo XX de la mano de J.P. Morgan, y el crash de 1907.

A lo largo de este periodo vemos como la manipulación del sistema monetario y financiero por parte de unos pocos  permite el control de la riqueza efectiva de la que disfrutan las personas de un pais, y que esta manipulación no es un hecho específico de un determinado momento, sino que sus caracteristicas y modos de funcionamiento principales se pueden trazar desde la historia que estamos contando hasta la actualidad.

TMM_17_18_19_20.pdf

 

(Para aquellos que no pueden leer PDF’s, abajo hay una versión en texto plano, eso sí, sin imagenes. Si quieres imágenes, hay que bajarse el PDF)

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The Money Masters 1
https://xjmblog.wordpress.com/2009/10/21/the-money-masters-1/
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The Money Masters 2
https://xjmblog.wordpress.com/2009/11/03/the-money-masters-2/
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The Money Masters 3
https://xjmblog.wordpress.com/2009/11/13/the-money-masters-3/
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The Money Masters 4
https://xjmblog.wordpress.com/2009/11/25/the-money-masters-4/
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The Money Masters 5
https://xjmblog.wordpress.com/2010/01/01/the-money-masters-5/
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The Money Masters 6
https://xjmblog.wordpress.com/2010/02/15/the-money-masters-6/
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The Money Masters 7       
https://xjmblog.wordpress.com/2010/03/17/the-money-masters-7/
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The Money Masters Final

https://xjmblog.wordpress.com/2010/03/29/the-money-masters-final/

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17.    Abraham Lincoln

Desafortunadamente incluso el presidente Jackson no fue capaz de llega a entender el sistema en su totalidad y a identificar el problema principal. Aunque Jackson consiguió deshacerse del banco central, la reserva bancaria fraccionaria, el arma más potente e insidiosa de los cambistas, permaneció activa a través de los numerosos bancos del estado. Este hecho alimentó la inestabilidad económica de los años anteriores a la Guerra Civil.

En cualquier caso, los bancos  centrales privados habían desaparecido y este hecho resultó en una época de progreso a medida que los Estados Unidos se expandían hacia el Oeste.

Durante este tiempo los cambistas más importantes lucharon duramente para recuperar el poder perdido, pero sus esfuerzos fueron en vano. Como último recurso decidieron volver a su vieja estrategia, alimentar la guerra para crear deuda y a través de la deuda crear dependencia.

Si no podían obtener su banco central de ninguna otra forma, entonces los Estados Unidos serían puestos de rodillas mediante una guerra civil, de la misma manera que lo fueron en 1812 tras la negativa de renovación del acta del “First Bank of the United States”.

El 12 de Abril de 1861, un mes después de la toma de posesión de Abraham Lincoln, los primeros disparos de la Guerra Civil Norteamericana se oyeron en Fort Sumter, Carolina del Sur.

Existe la opinión generalizada de que el sistema esclavista fue el motivo que llevó a la guerra civil, pero la realidad es que no fue el motivo principal. Lincoln sabía que la economía del sur dependía del mantenimiento del sistema esclavista de manera que antes de la guerra no tenía ninguna intención de suprimirlo. Lincoln lo expresaba de esta manera en su discurso inaugural sólo un mes antes :

“No es mi intención interferir directa o indirectamente con la institución de la esclavitud en los estados en los que actualmente existe. Creo que no tengo ningún derecho legal a hacerlo y tampoco ninguna inclinación.” 

Abraham Lincoln – 16 presidente de los Estados Unidos – 1861-1865

Incluso después de las primeras escaramuzas en Fort Sumter, Lincoln continuaba insistiendo en que el motivo de la guerra no era la esclavitud:

“Mi objetivo supremo es salvar la Unión, y no salvar o destruir la esclavitud. Si pudiera salvar la Unión sin liberar a ningún esclavo, lo haría.” 

Abraham Lincoln

¿Entonces, de qué trataba la guerra civil? Había muchos factores en juego. Los industriales del norte habían exigido tasas proteccionistas para evitar que los estados del sur importaran bienes europeos más baratos. Europa respondió congelando la importación de algodón proveniente del sur. Los estados sureños se encontraban atrapados en un doble nudo financiero. Se veían obligados a pagar más por la mayoría de los productos esenciales para la vida diaria mientras que sus ingresos por la exportación de algodón caían. La ira crecía en el sur.

Pero había otros factores en juego. Los cambistas aun permanecían aturdidos por el hecho de que América hubiera escapado a su control, hacía ya 25 años. Desde entonces, la economía libre de los Estados Unidos había hecho a la nación rica, un mal ejemplo para el resto del mundo. Los grandes banqueros veían ahora la oportunidad de atacar la nueva y rica nación, dividirla y conquistarla mediante la guerra.

¿Una especie de teoría de la conspiración de aquellos tiempos? Bueno, observemos lo que decía un observador bien ubicado de esa época. Su nombre era Otto Von Bismarck, Canciller de Alemania, el artífice de la unificación de los estados alemanes, unos años después:

“La división de los Estados Unidos en federaciones de igual fuerza fue decidido mucho antes de la guerra civil por los altos poderes financieros de Europa. Estos banqueros temían que los Estados Unidos, si permanecían unidos en un único bloque, y como una sola nación, alcanzaran su independencia económica y financiera, lo que sería una perturbación a su dominio financiero sobre el mundo.” 

Otto von Bismarck

Algunos meses después del inicio de la guerra en Fort Sumter, los banqueros prestaron a Napoleón III de Francia, el sobrino de Napoleón Bonaparte, 210 millones de francos. Este préstamo sirvió para que Napoleon III asediara México y concentrara tropas en la frontera sur de los Estados Unidos, aprovechando que éstos estaban en guerra civil.

La entrada de Francia en México violaba la doctrina Monroe y retornaba México al estado de dominio colonial. El resultado de la Guerra Civil era lo menos importante. Unos Estados Unidos debilitados, y fuertemente endeudados con los cambistas, dejaría nuevamente a centroamérica y suramérica con la puerta abierta a merced de la colonización y dominación europea, exactamente lo que la doctrina Monroe prohibía desde 1823.

Al mismo tiempo que Francia, también Gran Bretaña movilizaba 11.000 soldados en Canadá y los posicionaba amenazadoramente a lo largo de la frontera norte de los Estados Unidos. La flota británica entró en alerta de guerra, en caso de necesidad de rápida intervención.

Lincoln sabía que estaba siendo doblemente acosado. Por ello desesperaba por el destino de la Unión. Había mucho más que las diferencias entre el norte y el sur. Por ello Lincoln siempre enfatizaba en sus discursos la victoria de la Unión y no la derrota del sur.

Pero Lincoln necesitaba dinero para ganar. En 1861 Lincoln y su Secretario del Tesoro Salmon P. Chase, fueron a New York para solicitar los préstamos necesarios. Los cambistas, ansiosos de ver caer a la Unión, ofrecieron varios créditos con tasas de interés de entre el 24% y el 36%. Lincoln dijo “Gracias. Pero no.” y se volvió a Washington.

En Washington, Lincoln contactó con un viejo amigo, el coronel Dick Taylor de Chicago y le encomendó a encontrar la solución al problema de financiación de la guerra. En una de sus reuniones Lincoln le preguntó a Taylor qué había sacado en claro, y Taylor le dijo:

“Lincoln, es fácil. Haz que al congreso apruebe una regulación que permita la impresión de billetes del Tesoro de curso legal … paga a tus soldados con estos billetes, sigue adelante y gana tu guerra con ellos también.” 

Coronel Dick Taylor

Cuando Lincoln le preguntó si el pueblo de los Estados Unidos aceptaría este papel moneda, el coronel respondió:

“El pueblo o quien quiera que sea no tendrá nada que decir al respecto, siempre que los autorices como de curso legal. Tendrán la autorización total del gobierno y serán tan buenos como cualquier otro dinero, ya que el Congreso posee esa clara atribución por el artículo 1 de la Constitución.” 

Coronel Dick Taylor

Y eso es exactamente lo que Lincoln hizo. Entre 1862 y 1863 el presidente Abraham Lincoln imprimió 450 millones de dólares en la forma de nuevos billetes. Para distinguirlos de otros tipos de papel moneda en circulación (en la forma de notas bancarias) fueron impresos con tinta verde en el reverso. Por este motivo se denominaron ‘greenbacks’. Con este nuevo dinero, el presidente Lincoln pagó a las tropas y compró los suministros necesarios.

A lo largo de la guerra, cerca de 450 millones de dólares en greenbacks fueron impresos sin ningún tipo de interés para el gobierno federal.

Greenback

Lincoln comprendía ahora quién manejaba realmente los hilos y qué se jugaba el pueblo norteamericano. Así es como explicaba su posición :

“El gobierno debe crear, emitir, y circular todo el dinero y crédito necesario para satisfacer el poder de gasto del gobierno y el poder de compra de los consumidores. 

El privilegio de crear y emitir dinero no es sólo la suprema prerrogativa del gobierno sino también la mayor oportunidad de creación del gobierno.

Mediante la adopción de estos principios … los contribuyentes ahorrarán inmensas sumas de dinero asociadas al pago de interés. El dinero dejará de ser el amo y se convertirá en siervo de la humanidad.”

Abraham Lincoln

Un editorial increíblemente sincero del periódico inglés London Times explicaba la actitud de los banqueros hacia los greenbacks emitidos por el presidente Lincoln:

“Si esta maliciosa política financiera, cuyo origen está en los Estados Unidos, llegara con el tiempo a establecerse firmemente, entonces ese gobierno se proveería a sí mismo de su propio dinero sin coste alguno. Llegaría a pagar sus deudas y estaría en adelante libre de nuevas deudas. Dispondría de todo el dinero necesario para llevar adelante su comercio. Prosperaría como nunca antes un país ha prosperado en la historia del mundo. Los cerebros y las riquezas de todos los países irían hacia Norteamérica. Ese país debe ser destruido o será él quien destruya todas y cada una de las monarquías de la tierra.” 

Times of London

Las variadas acciones que fieron emprendidas por parte de los cambistas se mostraron efectivas. Tan efectivas que en el año siguiente, 1863, mientras las tropas federales y confederadas empezaban a concentrarse para la decisiva batalla de la guerra civil, y estando el Tesoro en necesidad de una nueva autorización por parte del Congreso para emitir más greenbacks, Lincoln se vió forzado a permitir que los banqueros impulsaran y aprobaran el Acta del Banco Nacional.

Estos nuevos bancos nacionales operarían de facto bajo un sistema libre de impuestos, y colectivamente tendrían el poder exclusivo de crear la nueva forma de dinero, el billete de banco. Aunque los Greenbacks siguieron circulando, su cantidad no fue incrementada. Pero lo más importante es que desde este momento en adelante, el suministro de dinero de los Estados Unidos se creaba mediante deuda, siendo los banqueros los que compraban los bonos del gobierno y emitiendo con ese respaldo los billetes de banco necesarios. Como el historiador John Kennet Gailbraith explicó:

“Incluso muchos años después de la guerra, el gobierno federal obtuvo grandes superávits año tras año. No pudo, sin embargo, pagar su deuda, cancelar sus obligaciones (bonos), porque hacer eso significaría que no habría bonos para respaldar los billetes de banco. Pagar la deuda significaba destruir el suministro de dinero.” 

John Kenneth Galbraith

Mas tarde en 1863, Lincoln obtuvo una inesperada ayuda por parte del Zar Alejandro II de Rusia. El Zar, al igual que Bismarck en Alemania, tenía conocimiento del plan de los cambistas internacionales y siempre se opuso con firmeza a que instalaran un banco central en Rusia. Si norteamérica sobrevivía y permanecía fuera de sus garras, la posición del Zar se mantendría segura. Si los banqueros conseguían dividir los Estados Unidos y devolver los trozos a Inglaterra y Francia, ambas naciones bajo el control de su propio banco central, eventualmente Rusia se vería amenazada nuevamente.

Por lo tanto el Zar ordenó que en el caso de que Inglaterra ó Francia intervinieran activamente prestando ayuda al sur, Rusia consideraría esa acción como una declaración de guerra. Ordenó también que parte de su flota del pacífico se ubicara en San Francisco.

En 1864, Lincoln fue re-elegido presidente. Si hubiera vivido un poco más, seguramente habría aniquilado el monopolio del dinero de los bancos nacionales que le fue arrancado durante la guerra. El 21 de Noviembre de 1864 escribió lo siguiente a un amigo:

“El poder del dinero rapiña la nación en tiempos de paz y conspira contra ella en tiempos de adversidad. Es más despótico que la monarquía, más insolente que la autocracia más egoísta que la burocracia.” 

Abraham Lincoln

Su Secretario del Tesoro, Salmon P. Chase, lamentó su propia participación en la aprobación del Acta de Banca Nacional (“National Banking Act”) sólo un año antes :

“Mi actuación al promover el Acta de Banca Nacional fue el error financiero más grande de mi vida. Las consecuencias han sido la irrupción de un monopolio que afecta a todos y cada uno de los intereses del país.” 

Salmon P. Chase

El 14 de Abril de 1865, después de 41 días de asumir su segundo mandato, y apenas 5 días después que el General Lee se rindiera ante Grant en el Appomattox, Lincoln fue asesinado por los disparos de John Wilkes Booth en el teatro Ford. Otto von Bismarck, el Canciller de Alemania, lamentó la muerte de Abraham Lincoln.

“La muerte de Lincoln fue un desastre para la Cristiandad. No había hombre en los Estados Unidos con la suficiente grandeza como para llevar sus botas … Temo que la banca extranjera con sus arteras y tortuosas trampas, controle ahora completamente las exuberantes riquezas de América y las utilice sistemáticamente para corromper la civilización moderna. No dudarán en empujar a toda la Cristiandad a múltiples guerras y al caos con el propósito de que la Tierra se convierta en su propiedad.” 

Otto von Bismarck

Bismarck comprendió bien el plan de los cambistas. Sospechas de que los banqueros internacionales fueron los responsables del asesinato de Lincoln salieron a la superficie en 1934, en Canadá, 70 años más tarde. Un popular y respetado abogado canadiense llamado Gerald McGeer reveló una sorprendente acusación en un discurso de 5 horas ante la Cámara de los Comunes de Canadá, en el que denunciaba el sistema monetario vigente en Canadá, de dinero basado en deuda. Era 1934, en el punto álgido de la Gran Depresión, la cual azotaba también Canadá.

McGeer había obtenido pruebas que habían sido eliminadas de los archivos públicos. Estas pruebas le habían sido suministradas por agentes del Servicio Secreto quienes habían trabajado en el juicio contra John Booth. Las pruebas le fueron dadas tras la muerte de Booth.

Estas pruebas mostraban que Booth había sido un mercenario al servicio de los banqueros internacionales. De acuerdo a un artículo del Vancouver Sun del 2 de Mayo de 1934:

“Abraham Lincoln, el mártir emancipador de los esclavos, fue asesinado por las maquinaciones de un grupo representante de los banqueros internacionales quienes temían las ambiciones del presidente de los Estados Unidos en relación al crédito financiero nacional. Solo había un grupo en el mundo con motivos para desear la muerte de Lincoln. Eran los hombres opuestos a su programa monetario y que se habían enfrentado a Lincoln a lo largo de la guerra civil a cuenta de su política de emisión de greenbacks.” 

Vancouver Sun 2 de Mayo de 1934

Curiosamente, McGeer expresó que Lincoln fue asesinado no solo porque los banqueros internacionales quisieran reestablecer un banco central en norteamérica, si no también porque deseaban que  la moneda norteamericana se basara en el oro. Oro que ellos controlaban. Dicho de otra forma, querían hacer volver a los Estados Unidos al standard oro.

Lincoln había hecho justo lo contrario con su emisión de billetes de los Estados Unidos, los greenbacks, basados completamente en la buena fe y la confianza en el crédito de los Estados Unidos. El artículo citaba a McGeer diciendo :

“Ellos eran las personas interesadas en el establecimiento del sistema de moneda basada en el standard oro y en el derecho de la banca para controlar la moneda y el crédito de toda nación en el mundo. 

Con Lincoln fuera de su camino, estaban preparados para seguir con el plan en los Estados Unidos. En los 8 años posteriores al asesinato de Lincoln la plata fue desmonetarizada y el dinero basado en el standard oro fue instalado en los Estados Unidos.

Vancouver Sun of May 2nd 1934

Nunca más desde Lincoln, han vuelto los Estados Unidos a emitir billetes libres de deuda. Los dólares con sello rojo emitidos en 1963 no eran una nueva emisión del Presidente John F. Kennedy, si no una reemisión de los viejos greenbacks re-emitidos año tras año.

En otro acto de necedad e ignorancia, el Acta Regal de 1994 autorizó el reemplazo de los greenbacks por billetes basados en deuda. Dicho de otra forma, los greenbacks estuvieron en circulación en los Estados Unidos hasta 1994.

¿Por qué era la plata mala y el oro bueno para los banqueros? Simplemente porque la plata era abundante en los Estados Unidos y era por lo tanto, difícil de controlar. El oro siempre ha sido escaso. A lo largo de la historia ha sido relativamente fácil monopolizar el oro pero la plata ha sido históricamente 15 veces más abundante.

18.    Vuelta al standar oro

Con Lincoln fuera de su camino, el siguiente objetivo de los cambistas era obtener el control total sobre la moneda norteamericana. No era una tarea fácil, ya que con la conquista del Oeste americano, se estaban descubriendo enormes cantidades de plata. Además, los Greenbacks de Lincoln seguían manteniendo gran parte de su popularidad a pesar de los esfuerzos por parte de los bancos centrales europeos para retirarlos de circulación De hecho seguían habiendo greenbacks en circulación hasta hace unos pocos años. Citando al historiador W. Cleon Skousen:

“Poco después de finalizar la Guerra Civil se sostuvieron considerables debates acerca de resucitar el breve experimento de Lincoln en relación al Sistema Monetario Constitucional. 

Si el complejo financiero europeo no hubiera intervenido, el Sistema Monetario Constitucional sería hoy en día una institución firmemente establecida.”

W. Cleon Skousen

No hay duda de que el concepto de que los Estados Unidos estuvieran imprimiendo su propio dinero libre de deuda, tenía que generar auténticas ondas de choque a través de la elite de los bancos centrales europeos, mientras observaban con horror cómo los americanos clamaban por más greenbacks. Podían haber matado a Lincoln, pero el apoyo a sus ideas monetarias crecía.

En un mal día, el 12 de Abril de 1866, cerca de un año después del asesinato de Lincoln, el Congreso se puso a trabajar para los intereses de los bancos centrales europeos. Ese día se aprobó el Acta de Contracción (“Contraction Act“), la cual autorizaba al Secretario del Tesoro a retirar progresivamente de circulación algunos de los greenbacks existentes, y por lo tanto contraer el suministro de dinero.

Los autores Theodore R. Thoren y Richard F. Warner explican los resultados de esta contracción de dinero en su ya clásico libro sobre el tema, La verdad sobre el dinero (“The Truth on Money“) :

“Los tiempos difíciles que siguieron a la Guerra Civil podrían haberse evitado si la legislación relativa a los greenbacks se hubiera mantenido tal y como Lincoln lo había indicado. En cambio, hubo una serie de pánicos financieros, lo que nosotros llamamos hoy en día recesiones, y estas recesiones presionaron al Congreso a promulgar leyes que pusieron al sistema bancario bajo un control centralizado. Eventualmente, el Acta de la Reserva Federal (“Federal Reserve Act”) fue aprobada el 23 de Diciembre de 1913.” 

‘The truth in money’

Dicho de otro modo, los cambistas querían dos cosas : primero la reinstalación de un banco central bajo su exclusivo control, y segundo un papel moneda norteamericano respaldado exclusivamente por el oro.

Su estrategia para conseguirlo fue doble. Lo principal fue causar una serie de pánicos financieros para tratar de convencer al pueblo norteamericano de que sólo un control centralizado del dinero podía proveer de estabilidad económica. Y segundo, sacar tanto dinero como fuera posible del sistema, de forma que la mayoría de los norteamericanos serían tan desesperadamente pobres que no les importaría o estarían muy debilitados para oponerse a los banqueros.

Como dato diremos que en 1866, había 1.800 millones de dólares en moneda circulando en los Estados Unidos, alrededor de 50,46 dólares per capita. Solo en 1867, la cantidad de 500 millones de dólares fue retirada de la circulación. Diez años más tarde, en 1876, quedaban sólo 600 millones de dólares, 14,60 dólares per capita.

Dicho de otra forma, dos terceras partes del dinero de los Estados Unidos había sido retirado por parte de los banqueros. Solamente 14,60 dólares per capita quedaron en circulación.

Diez años más tarde, el suministro de dinero se había reducido a solo 400 millones de dólares, aunque el crecimiento de la población estaba experimentando un considerable aumento.

El resultado fue que solo 6,67 dólares per capita permanecían en circulación. Esto es una pérdida del 760% en poder de compra en 20 años.

Depresión posterior a la Guerra Civil Americana
Año Total USD Per Capita
1866 1.800 millones 50.46 USD
1867 1.300 millones 44.00 USD
1876 600 millones 14.60 USD
1886 400 millones 6.67 USD

Hoy en día, los economistas nos venden la idea de que recesiones y depresiones son parte natural de algo que ellos llaman el “ciclo de negocio” (“bussiness cycle“). La verdad es que nuestro suministro de dinero actual está siendo manipulado hoy de la misma forma en que estaba siendo manipulado antes y después de la Guerra Civil.

¿Cómo se consiguió que el dinero fuera un bien tan escaso? Simple. Los préstamos dados por los bancos iban siendo cobrados al tiempo que los mismos bancos no daban nuevos préstamos. Además, las monedas de plata fueron fundidas para sacar las monedas de circulación.

En 1872, un hombre llamado Ernest Seyd fue enviado por el Banco de Inglaterra a los Estados Unidos con 100.000 libras esterlinas (cerca de 500.000 USD de 1996), con el objetivo de atraer para su causa a los congresistas necesarios para desmonetizar la plata. Se le dijo que si ese dinero no era suficiente, podía disponer de otras 100.000 libras adicionales o incluso de tanto como fuera necesario.

El año siguiente, el Congreso aprobó el Acta de Acuñación de 1873 (“The 1873 Coiny Jack”) y la acuñación de dólares de plata cesó de forma abrupta. El congresista Samuel Hooper fue quien llevó el proyecto a la cámara, y él mismo reconoció que fue Seyd quien realmente redactó la ley. Pero esto no es lo peor. En 1874 el propio Ernest Seyd admitió públicamente quién estaba detrás de toda la operación :

“Fui a norteamérica en el invierno de 1872-73, con la autorización de asegurar, si podía, la aprobación de un proyecto de ley cuyo objetivo fuera desmonetizar la plata. Era en el interés de aquellos a quienes representaba en ese momento -los gobernadores del Banco de Inglaterra-  que el trabajo fuera llevado a cabo. En 1873 las monedas de oro eran la única forma de moneda.” 

Ernest Seyd

Pero la lucha por el control de dinero de los Estados Unidos aun no había terminado. Apenas tres años después, en 1876, con un tercio de los trabajadores americanos sin empleo, la población se volvía cada vez más inquieta. La gente pedía un retorno al sistema monetario de los greenbacks del presidente Lincoln o el retorno de las monedas de plata. Cualquier cosa que hiciera el dinero más abundante.

Ese año el Congreso creó la Comisión de la Plata de los Estados Unidos, para estudiar el problema. Su informe final acusaba claramente a los banqueros centrales de la contracción monetaria. El informe es interesante porque compara la contracción deliberada de dinero después de la Guerra Civil con la Caída del Imperio Romano.

“El desastre de la Edad Oscura fue causado por la disminución en el suministro de dinero y la caída de los precios. Sin dinero, la civilización no podría haber tenido un comienzo, y con un suministro de dinero decreciente, la civilización languidecerá, y sin una recuperación del suministro, finalmente perecerá.” 

“En la era cristiana, el dinero metálico en el Imperio Romano rondaba los 1.800 millones de dólares. A finales del siglo quince se había reducido a menos de 200 millones de dólares. La historia no registra una transición tan desastrosa como la que pasó del Imperio Romano a la Edad Oscura.”

Comisión de la Plata de los Estados Unidos

A pesar de este informe por parte de la Comisión de la Plata, el Congreso no tomó ninguna acción. Al año siguiente, en 1877, las revueltas explotaron desde Pittsburgh a Chicago. Las antorchas de los hambrientos iluminaron el cielo. Los banqueros se reunieron para decidir que hacer. La decisión que tomaron fue aguantar. Ahora que volvían a tener el control en un cierto grado, no estaban dispuestos a ceder.

En la reunión de ese año de la Asociación de Banqueros Americana (ABA) se pidió a todos los integrantes que hicieran lo posible por eliminar la idea de un retorno al sistema de greenbacks. El secretario de la ABA, James Buel, escribió una carta a los miembros en la que claramente se llamaba a los bancos no solo a influir sobre el Congreso, si no también sobre la prensa:

“Es recomendable hacer todo lo que esté en vuestras manos, para apoyar a los importantes periódicos y semanarios, especialmente de la prensa agraria y religiosa, que se oponen a la emisión de greenbacks … así como retirar todo apoyo a todos los aspirantes a puestos de la administración que no deseen oponerse a la emisión de dinero por parte del gobierno. 

… rechazar el Acta de creación de billetes de banco, o restaurar la circulación de dinero gubernamental proveería al pueblo de dinero y afectaría seriamente nuestras ganancias individuales como banqueros y prestamistas.

Reúnanse con sus congresistas y consigan que apoyen nuestros intereses, para que así podamos controlar la legislación.”

James Buel – American Bankers Association

A medida que la presión para un cambio aumentaba sobre el Congreso, la prensa intentó desviar al pueblo norteamericano de la verdad. El New York Tribune lo expresó así el 10 de Enero de 1878: “El capital del país está finalmente organizado y veremos si el Congreso será capaz de plantarle cara.”

Pero la presión no fue todo lo efectiva que se esperaba. El 28 de Febrero de 1878 el Congreso aprobó la ley Sherman que permitía acuñar un número limitado de dólares de plata terminando con la interrupción de 5 años.

Esta acción no terminó con la existencia del dinero respaldado en oro ni liberó completamente la plata. Antes de 1873, cualquiera que llevara plata a la Agencia de Acuñación de los Estados Unidos podía obtener dólares de plata acuñados sin ningún cargo. Ya no. Pero al menos algún dinero empezó a fluir a la economía nuevamente.

Sin previsión de mayores amenazas a su control, los banqueros volvieron a relajar las condiciones para la concesión de créditos y la depresión post Guerra Civil finalmente terminó.

Tres años después, en 1881, el pueblo americano eligió al republicano James Garfield para presidente. Garfield entendía de qué forma la economía estaba siendo sido manipulada. Como congresista, había sido presidente del Comité de Apropiación y era miembro del de Banca y Moneda. Después de su toma de posesión fustigó a los cambistas públicamente, de la siguiente forma :

“Quien sea que controle el volumen de dinero en un país es dueño absoluto de toda su industria y comercio … y cuando te das cuenta de que todo el sistema es fácilmente controlado, de una manera u otra, por unos pocos pero poderosos hombres en la cima, no te tienen que explicar de qué forma los períodos de inflación y depresión se originan.” 

James Garfield – 20 Presidente de los US – 1881/1881

Desafortunadamente, unas pocas semanas después de esta declaración de intenciones, el 2 de Julio de 1881, el presidente Garfield fue asesinado.

19.    Liberar la plata

Los cambistas aumentaban su poder rápidamente, y empezaron a aplicar periódicamente un proceso al que llamaron “esquilar al rebaño”. Mediante la creación de booms económicos seguidos de depresiones, conseguían hacerse con miles de hogares, fincas y campos a precios irrisorios.

En 1891, los cambistas se preparaban para aplicar una nueva depresión sobre la economía americana, y sus métodos y motivos quedaron expuestos para la posteridad con una impresionante claridad en la circular enviada desde la ABA (Asociación de Banqueros Americanos), organización a la que pertenecían la mayoría de los banqueros. Resaltemos el hecho de que la circular llama a los banqueros a crear una depresión en una fecha concreta, tres años en el futuro. De acuerdo con los archivos del Congreso, parte de la circular decía así:

“El 1 de septiembre de 1894 no renovaremos (refinanciaremos) los préstamos bajo ninguna circunstancia. El 1 de septiembre solicitaremos el pago de nuestro dinero. Ejecutaremos las hipotecas y nos convertiremos en poseedores de los bienes hipotecados. Podemos llegar a poseer hasta dos tercios de las granjas al oeste del Mississippi, y también miles de ellas al este del Mississippi, al precio que nosotros marquemos … Entonces los granjeros se convertirán arrendatarios, al igual que en Inglaterra.” 

1981 – American Banquers Association, según consta en el Registro del Congreso del 29 de Abril de 1913

Estas depresiones podían ser controladas porque los Estados Unidos tenían su sistema monetario basado en el standard oro. Dado que el oro es escaso, es uno de los bienes más fáciles de manipular. La gente quería que las monedas de plata fueran de nuevo legalizadas, para así poder escapar del ahogo que los cambistas aplicaban gracias al oro. La gente quería simplemente la restitución de las monedas de plata, revirtiendo el Acta de Seyd de 1873, llamada por aquel entonces “el crimen de 1873”.

Para 1896, la emisión de monedas de plata se había convertido en el tema central de la campaña presidencial.

William Jennings Bryan, un senador de Nebraska, se postuló como presidente por los demócratas apoyando la emisión libre de monedas de plata. En la convención nacional demócrata en Chicago hizo un emocionante discurso que le permitió ganar la nominación demócrata, titulado “Corona de Espinos y Cruz de Oro”

Aunque Bryan tenía solo 36 años, su discurso está considerado aun hoy como la más famosa pieza de oratoria presentada frente a una convención política. En su dramático final Bryan decía:

“Contestaremos a su solicitud de un standard oro diciéndoles: ustedes no aplicarán sobre la frente de los trabajadores esta corona de espinos, ustedes no crucificarán a la humanidad en una cruz de oro.” 

William Jennings Bryan

Los grandes banqueros apoyaron profusamente  al candidato republicano William McKinley, quien estaba a favor del standard oro. La pugna entre ambos se cuenta entre las más feroces por el puesto presidencial en la historia de los Estados Unidos. Bryan realizó más de 600 discursos en 27 estados. La campaña de McKinley instó a los fabricantes y empresarios a informar a sus empleados de que si Bryan era elegido se cerrarían todas las fábricas y no habría trabajo. El truco surgió efecto y McKinley venció a Bryan por un escaso margen.

Bryan se postuló nuevamente en 1900 y 1908 pero perdió por poco las dos veces.

Durante la convención democráta de 1912 Bryan fue una importante figura que ayudó a Woodrow Wilson a ganar la nominación demócrata. Cuando Wilson fue presidente, Bryan fue nombrado Secretario de Estado. Pero Bryan se desilusionó rápidamente con la administración Wilson en la cual estuvo sólo dos años, renunciando en 1915 tras el altamente sospechoso hundimiento del Lusitania, el suceso que se utilizó para convencer al pueblo de los Estados Unidos de la necesidad de entrar en la I Guerra Mundial.

Aunque William Jennings Bryan nunca ganó la presidencia, sus esfuerzos retrasaron a los cambistas por 17 años en la consecución de su siguiente objetivo, un nuevo banco central privado para américa.

20.    J.P.Morgan y el crash de 1907

Llegó el momento para los cambistas de volver al negocio de un nuevo banco central privado para los Estados Unidos.

En los inicios del siglo XX, hombres como J.P. Morgan lideraron el trabajo. El objetivo era generar una ola de pánico final, que puediera orientar la atención de la nación hacia la supuesta necesidad de un nuevo banco central. El razonamiento a implementar sería que sólo un banco central podría prevenir futuras quiebras bancarias.

Morgan fue claramente el banquero más poderoso de los Estados Unidos, y un supuesto agente de los Rothschilds. Morgan ayudó financieramente a John D. Rockefeller en la creación de su imperio petrolero, la Standard Oil. También ayudó financiando los monopolios de Edward Harriman en ferrocarriles, de Andrew Carnegie en el acero, y de otros en otras tantas industrias. Pero por encima de todo, hay que recordar que el padre de J.P. Morgan, Junius Morgan, fue el agente financiero de los británicos en América.

Tras la muerte de su padre, J.P. Morgan se alió con un socio británico, Edward Grandfel, quien durante largo tiempo ocupó el puesto de Director del Banco de Inglaterra.

En el momento de la muerte de J.P. Morgan, el estado de sus cuentas no reflejaba más de algunos millones de dólares.

El grueso de los importes que la mayoría de la gente pensaban que pertenecían a Morgan, eran de hecho posesión de otras personas.

En 1902 el presidente Theodore Roosevelt supuestamente persiguió a Morgan y a sus colegas a través de la “Chairman Antitrust Act” (Acta Antimonopolio) para intentar romper el monopolio industrial ostentado por estos. La verdad es que Roosevelt hizo muy poco por interferir en la creciente monopolización de la industria americana por parte de los banqueros y sus subordinados.

Por ejemplo, Roosevelt supuestamente rompió el monopolio de la Standard Oil, pero la compañía no fue literalmente rota, sino dividida en 7 corporaciones, todas ellas controladas por los Rockefellers. El público se percató de este hecho gracias al trabajo de caricaturistas políticos como Thomas Nast, quien se refirió a los banqueros como “La coalición del dinero” (“The money trust”)

En 1907, el año después de la reelección de Theodore Roosevelt, Morgan decidió que era el momento de intentar conseguir un nuevo banco central privado, otra vez. Gracias a su músculo financiero combinado, Morgan y sus allegados fueron capaces de crear el crack financiero del mercado de valores. Miles de pequeños inversores se extralimitaron en sus inversiones. Algunos de ellos tenían reservas de menos del 1%, gracias al principio de reserva fraccionaria. En cuestión de días, las quiebras se hicieron habituales a lo largo de la nación.

Ahora era el momento para Morgan de salir a escena pública, y ofrecerse para relanzar la titubeante economía americana, ayudando a los bancos en dificultades con dinero que iba a crear de la nada (si su propuesta de banco central era aceptada).

Era una propuesta ultrajante, mucho peor incluso que el concepto de reserva bancaria fraccionaria, pero el Congreso le permitió tirar adelante su propuesta.

Morgan fabricó 200 millones de dólares de este “dinero privado sin reserva” y compró cosas con él, pago por servicios y envió parte del mismo a sus sucursales bancarias para que fuera dado en crédito a un interés. Su plan funcionó.

Pronto el público recuperó la confianza en el dinero en general, pero como resultado, el poder bancario fue consolidado en las manos de unos pocos grandes bancos.

En 1908 el pánico había pasado, y Morgan era aclamado como un héroe por el presidente de la Universidad de Princeton, un hombre llamado Woodrow Wilson:

“Todos estos problemas podrían haber sido prevenidos si hubiéramos nombrado un comité de seis o siete hombres, de espíritu público, como J.P. Morgan, para gestionar los negocios del país.” 

Woodrow Wilson

Los libros de economía explicarían más tarde que la creación del Sistema de Reserva Federal (“Federal Reserve System”) fue consecuencia directa del pánico de 1907: “Con su alarmante epidemia de quiebras bancarias, el país había tenido bastante, y para siempre jamás, de la anarquía de bancos privados inestables.”

Pero el congresista de Minnesota Charles A. Lindbergh senior, el padre del famoso aviador Lucky Lindy, explicó más tarde que el pánico de 1907 no había sido nada más que una estafa.

“Aquellos no favorables a la Coalición del Dinero pudieron ser exprimidos y expulsados del negocio, y las personas, asustadas y solicitando cambios en el sistema bancario y monetario, fueron fácilmente utilizadas por la Coalición del Dinero para sus intereses.” 

Charles A. Lindbergh

Resumiendo, desde el paso del Acta de Banca Nacional de 1863 (“1863 National Bank Act”), los cambistas fueron capaces de generar una serie de booms y crashes financieros.

El objetivo no era sólo desposeer a la población americana de sus propiedades, sino poder reclamar más tarde que el sistema bancario era básicamente inestable, y que tenía que ser consolidado en un banco central, una vez más.

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The Money Masters 1
https://xjmblog.wordpress.com/2009/10/21/the-money-masters-1/
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The Money Masters 2
https://xjmblog.wordpress.com/2009/11/03/the-money-masters-2/
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The Money Masters 3
https://xjmblog.wordpress.com/2009/11/13/the-money-masters-3/
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The Money Masters 4
https://xjmblog.wordpress.com/2009/11/25/the-money-masters-4/
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The Money Masters 5
https://xjmblog.wordpress.com/2010/01/01/the-money-masters-5/
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The Money Masters 6
https://xjmblog.wordpress.com/2010/02/15/the-money-masters-6/
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The Money Masters 7       
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The Money Masters Final

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3 Responses to The money masters 5

  1. Núria dice:

    Hola Xavi!
    Me temo que vas a estar algo liado en el próximo mes y vamos a tener una pausa en los capítulos. Está muy, pero que muy interesante! Esperamos la continuación!
    Un beso.

  2. xjm dice:

    Hola Nuria !! Gracias por el comment, me alegro de que te sea interesante … a mí también me lo parecio !! La verdad es que a medida que el tema se adentra en el siglo XX las situaciones que se explican son más conocidas para nosotros y es más fácil ver las implicaciones de lo que está ocurriendo. Sobre todo permite ver como se utiliza el miedo para obligar a la población a dirigirse en una o otra dirección, cual rebaño de ovejas. Alguien conocido dijo una vez “Solo tenemos que temer al miedo” y es que no es recomendable tomar decisiones cuando se tiene miedo. Esto lo saben los que manejan los hilos, y por ello generar miedo es siempre la primera opción para hacer que las “ovejitas” se dirijan donde ellos quieren (Miedo al terrorista, miedo al cambio climatico, miedo al oponente político, miedo a la muerte, miedo a la enfermedad, miedo a quedarte sin trabajo, miendo a lo que piensen de tí, … ) … Todos estos miedos modifican nuestra conducta diaria más de lo que pensamos … dificil imaginarse vivir sin miedo pero … que bonito sería ! Besos.

  3. QMelon dice:

    Xavi…
    Dedicale algo más de tiempo y nos subes más capitulos…
    Esta muy interesante…

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