Vacunas – Introducción

Links a las 5 entradas del tema : Vacunas
1 – Vacunas – Introduccion aquí
2 – Vacunas – El sistema inmunitario aquí
3 – Vacunas – Inmunidad de grupo aquí
4 – Vacunas – Fabricación aquí
5 – Vacunas – Links y final aquí

La medicina actual tiene bastantes similitudes con la religión de la edad media. Nadie se cuestiona las palabras del médico-sacerdote, la medicina oficial es poco menos que una religión, su palabra es palabra de ciencia (palabra de Dios), y tienen su propia version de los Santos Cristianos en la piel de los Grandes Investigadores. Si te permites cuestionar los postulados de la medicina, te tildan por lo menos de inconsciente y de desinformado, aunque el mismo sistema es incapaz de ver la realidad que tiene delante de sus narices y aceptar que su visión es, siendo generosos, muy limitada.

La medicina oficial no es un ente independiente, todopoderoso y omnisciente. Depende en ultima instancia de la política (Ministerio de Sanidad) y de la economía (este control ya es más sutil, pero si conoces a algún médico preguntale quien subvenciona sus cursos de formación).

Los médicos que nos asisten no tienen nada que ver con los médicos de las series de televisión. Son personas de buena voluntad que hacen lo que pueden con los medios que tienen, y que se creen a pies juntillas lo que otros medicos les dicen… aunque estos “otros médicos” sean comerciales de companías farmacéuticas. Al fin y al cabo, son médicos ¿no?. Pues no. Las informaciones de estos medicos-comerciales provienen de los técnicos de sus empresas (posiblemente otros médicos, pero no necesariamente) quienes no hacen medicina, sino que hacen investigación privada. Las decisiones de lo que se hace o no se hace en estas empresas, de lo que se cuenta y no se cuenta, no son decisiones médicas, son decisiones empresariales.El concepto oficial de Medicina

Según la wikipedia “La medicina no es sólo un cuerpo de conocimientos teórico-prácticos, sino que es una disciplina que idealmente tiene fundamento en un trípode:

  • El médico, como agente activo en el proceso sanitario;
  • El enfermo, como agente pasivo, por ello es “paciente”
  • La entidad nosológica, la enfermedad que es el vehículo y nexo de la relación médico-paciente”

Esta es la visión que mamamos desde pequeñitos. El enfermo es el “agente pasivo”, el que no sabe, el que padece, el que sufre, es poco más que un ser desamparado, sin medios ni conocimiento para aliviar su enfermedad.

Ante este panorama, se presenta salvador cual paladín medieval el Médico, el “agente activo”, el padre protector, el que sabe, el que decide por nosotros, para nuestro bien.

Y finalmente tenemos la enfermedad como medio que relaciona al médico con el paciente. La idea preconcebida de enfermedad que asimilamos de nuestra sociedad pivota alrededor de los siguientes conceptos:

“La enfermedad es causada por microorganismos (virus, bacterias, …) que “están ahí”, esperando una oportunidad para infectarnos. Nuestro sistema de defensa a veces funciona mejor y otras peor. Cuando funciona peor, el microorganismo nos infecta y nos podemos malitos, y desarrollamos enfermedades.”

Y con esta visión quedan implícitos los siguientes conceptos  :

  1. La enfermedad y los síntomas son la misma cosa.
  2. Si los síntomas desaparecen, desaparece la enfermedad
  3. Toda enfermedad se debe a un patógeno (virus, bacteria, ….)
  4. Si eliminamos al patógeno, eliminamos la enfermedad

Es tal el cúmulo de barbaridades que emanan de estas conceptos que es dificil incluso hacer una lista, pero lo principal es discernir que el sistema iguala síntoma con enfermedad, y patógeno con causa de la enfermedad

La verdad es que una persona sana (de verdad sana), puede tener presencia de agentes patógenos en su cuerpo y no desarrollar ninguna enfermedad (con lo cual el patógeno no es la causa). Y tambien es cierto que eliminar el síntoma no elimina la enfermedad (lo veremos más adelante).

El tratamiento de la enfermedad Vs el tratamiento de los síntomas

Una persona sana no puede enfermar.

Si una persona enferma (presenta síntomas) es porque no estaba sana. El desequilibrio de la salud tiene una serie de consecuencias, entre ellos, lo que llamamos síntomas, y la proliferación de los patógenos. Pero este desequilibrio no es una consecuencia de la presencia de los patógenos, sino que tiene otras raices.

El medico verdadero tiene como objetivo restablecer la saluda en la persona, y la consecuencia de este restablecimiento será la desaparición de los síntomas.

Por que es importante discernir que la enfermedad estaba primero, y después vino el síntoma.

Limitada al paradigma actual, la medicina oficial no puede hacer nada contra la enfermedad, pues su atención se centra en la desaparición (supresión) del síntoma, con la creencia de que la supresión de los síntomas implica necesariamente la desaparicion de la enfermedad.

Pero el síntoma no es el enemigo. Podemos ver el síntoma como el esfuezo que hace el cuerpo en su objetivo de restablecer la salud en el organismo. Por ejemplo, los vómitos son un síntoma de enfermedad, pero también cumplen una función benficiosa expulsando del cuerpo elementos que no son digeribles.

La supresión de un sintoma lo único que hace es suprimir una puerta de manifestación. Pero el paciente sigue enfermo, y la enfermedad encontrará otras vias para manifestarse.

Un ejemplo clásico es la supresión de patologías epidérmicas en niños de corta edad mediante cremas supresoras, corticoides y similares. La desaparición continuada del síntoma en la piel lleva al médico a proclamar que la “enfermedad ha desaparecido” (cual George Bush en el portaaviones Abraham Lincoln, proclamando en el año 2003 que “la guerra de Irak haa finalizado con éxito, Misión Cumplida”).

Cuando al cabo de los meses el niño desarrolla patologías pumonares (bronquitis principalmente), la medicina lo etiqueta como una enfermedad nueva y sin relación con la anterior. No obstante, la relación existe.

La supresión continuada de la patología epidérmica tuvo como consecuencia la aparición de la patología pulmonar. Y cuando se suprime el síntoma pulmonar (bronquitis) la medicina vuelve a cantar victoria, y el cuerpo vuelve a buscar otra via de salida diferente. (Y como a George Bush, a quien la victoria en Irak se le atragantó cada vez más, el médico se enfrenta al hecho que su paciente, victorioso en cada batalla contra el síntoma, pierde sin embargo la guerra, desarrollando cada vez patologías más graves, por que la enfermedad sigue igual que el primer dia).

La cultura popular tiene su parte de razon al tildar de forma jocosa de “matasanos” a los médicos. Sin entrar a valorar la buena fe de los galenos, el sistema está ciego al proceso de deterioro paulatino e irreversible que los pacientes experimentan como consecuencia de sus remedios.

Curar de verdad implica que el paciente se encuentra cada vez más sano, más fuerte, más feliz en su vida diaria. ¿De que nos sirve curar una patologia, si al poco tiempo nos aparece otra más grave?

La cesion del control, la cesión de la responsabilidad

Ante esta nueva religión hemos cedido el control sobre nuestra salud, ya no nos vemos como responsables de estar sanos, hemos cedido esta responsabilidad al sistema médico y aceptamos crédulos y sin ningún tipo de crítica, las sentencias  y ejecuciones de los representantes de esta nueva religión.

Es tal la ignorancia de la medicina actual que ponernos en sus manos ciegamente nos convierte en personas cada vez más debiles, más enfermizas y más dependientes.

La responsabilidad de nuestra salud no la podemos ceder. No la podemos ceder, ni aunque queramos. Es nuestra. Podemos cerrar los ojos. Podemos decidir que no queremos ver. Aceptar encantados que sea el médico el que tome las decisiones. Pero cuando el médico se equivoque, o cuando las consecuencias no sean las esperadas, no podremos (como está tan de moda ahora) acusar al médico de negligencia, demandarle y sacarle unos cuartos.

La negligencia es nuestra.

Por aceptar introducir en nuestro cuerpo y en el de nuestros hijos sustancias de las que no sabemos nada. Por aceptar que los criterios de alquien que no nos conoce ni conoce a nuestros hijos, son mejores que nuestros propios criterios. Por aceptar que no sabemos y que no podemos llegar a saber.

El sistema médico te da medicamentos para enfermedades comunes porque su protocolo así lo indica. Pero al protocolo no le importa quien eres. No le importa si eres fuerte o débil. Si estás en general sano o si eres enfermizo. No le importa si podrás superar la enfermedad por ti mismo. Solo le importa que consumas medicamentos.

Y para ello nos han montado el mito de que los virus, las bacterias, y demás seres microscopicos son los enemigos, y que tú solo no puedes nada contra ellos. Sus medicamentos son tus balas. Y al igual que las compañías de armamento están encantadas con tus enemigos, las companías farmaceuticas están encantadas de que tengas microoganismos “enemigos” para que consumas sus medicamentos “balas”.

El enemigo no es el microorganismo. Si eso fuera cierto, la mitad de la población tendría ulcera de estómago, porque la mitad de la población tiene en su estomago la bacteria H.Pillory, “presunta” causante de la úlcera de estómago. La verdad es que la mitad de la población NO tiene úlcera de estomago y que la bacteria por si sola no es causa suficiente.

El tema de nuestro sistema médico actual es largo, por ello nos vamos a centrar en un tema en concreto, el tema de las vacunas. Las vacunas representan el mito médico más importante de nuestra sociedad, alcanza incluso el nivel de paradigma, y se puede expresar de la siguiente forma :”Las vacunas son un logro médico sin precedentes. Son la consecuencia principal de la desaparición de la mortalidad por enfermedades infecciosas. Y además no tienen efectos secundarios, o si los tienen, son mínimos. Si nos vacunamos todos, todos estaremos mejor.”

Y sin embargo, con los datos en la mano, el mito no se aguanta por ningun lado. Y es importante desmontar este mito, porque si las vacunas no son como nos lo han contado … ¿qué más se esconde debajo de la alfombra?

En las próximas entradas del blog iremos desarrolando el tema vacunal, hablando primero del sistema inmunitario, de la práctica vacunal, de la fabricación de las vacunas y finalmente una entrada para cada una de las vacunas que se aplican hoy DTP (Tetanos, Difteria, Tosferina), triple vírica, meningitis, hepatitis, tuberculosis, Haemophilus, poliomelitis, gripe, …

El documento principal para la realización de estas entradas es el libro de Juan Manuel Marin Olmos “Vacunaciones Sistemáticas en Cuestion”, del cual os dejo el parrafo inicial :

“En realidad no sé con exactitud cuando empecé a interesarme por el mundo de las vacunas. Me licencié en Geografía e Historia hace más de veinte años y aunque tenía suficientes conocimientos sobre los parámetros que inciden en la dinámica demográfica, estaba convencido, como casi todo el mundo,  de que las enfermedades infecciosas epidémicas habían desaparecido gracias a las vacunas. Y no sólo eso, creía igualmente que las vacunas carecían de efectos secundarios y que por tanto constituían uno de los avances más asombrosos y generosos de la historia de la medicina y de la humanidad.

Algunos años después me licencié en Medicina y Cirugía. El tema vacunal no se abordaba directamente durante la carrera, se estudiaba algo de inmunología, algo de microbiología, el calendario vacunal en pediatría y poca cosa más. La consideración del origen de la enfermedad como algo exclusivamente externo, como resultado de agresiones físicas, químicas y sobre todo microbianas, hacía que la creencia se acrecentara.” [Pag. 15]

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