Navidad Astronómica


1.      La historia de la navidad

Cuenta la tradición que el 25 de diciembre nació un niño que venía a ser la esperanza y la luz del mundo. El niño en cuestión fue posteriormente asociado a la encarnación del propio Dios todopoderoso, creador de los cielos y la tierra, que es la imagen que más o menos tenemos hoy en días.

Cuenta la historia también que el nacimiento de Jesús fue precedido por el viaje de tres Reyes Magos que vinieron de Oriente, siguiendo una estrella que les indicaba el lugar de nacimiento del Dios, a donde se dirigieron para hacerle entrega de regalos.

A rasgos básicos esta es la historia principal que subyace a la navidad, con su entrega de regalos, sus pastorcillos, sus ángeles, y su alegría por la venida al mundo del niño Dios.

Aunque en principio esta historia podría ser así o de cualquier otra forma, hay una serie de datos que inducen a pensar que la historia se cuenta de esta manera por un motivo muy concreto.

2.      Astronomía

A lo largo de los siglos, y de los milenios, los pueblos han mostrado una especial predilección por el seguimiento de los ciclos astronómicos. El motivo de ello no procede ahora discutirlo, lo dejaremos en un “no sabemos el motivo”.

El hecho es que los cálculos de los ciclos astronómicos, y la identificación de ciertos puntos clave en estos ciclos, han sido siempre declarados como importantes, festivos, días entregados a los Dioses, y demás muestras de cultura y/o religiosidad.

Esto se puede trazar a través de todas las civilizaciones reconocidas, desde romanos, griegos, egipcios y babilónicos, pasando por aztecas, mayas, y demás, así como las dinastías chinas, las civilizaciones indostánicas, los pueblos africanos, etc.

En concreto, anteriormente a la llegada de Jesús, los pueblos mediterraneos profesaban varios tipos de fe, globalmente englobadas en el concepto de paganismo. Esta fes paganas tenían sus festividades, sus ritos y sus dioses a los cuales ofrendaban ciertos dias.

3.      El solsticio de invierno

En concreto el solsticio de invierno era un momento muy simbólico para estas religiones.

Recordemos que en su movimiento alrededor del sol, la rotación oblicua de la tierra sobre su eje da lugar a dias y noches de duración diferente a lo largo del año.

Se conoce como solsticio de invierno el día en que la noche es más larga y el día mas corto.

El solsticio de invierno es el 22 de Diciembre, evento reconocido por todas las civilizaciones en la Tierra desde hace milenios.

4.      El nacimiento del sol

Si observamos la salida del sol cada dia durante año, observaremos que el sol sale por el Este, pero que la posición exacta de salida por el horizonte varía ligeramente cada día. De hecho, en verano sale por el Este, pero más hacia el Sur, mientras que a medida que nos acercamos al invierno, la salida del sol se produce por el Este pero cada vez más al norte.

Lo que ocurre exactamente el 22 de Diciembre es que el sol deja de desplazar su posición de salida hacia el Norte, pero aun no empieza a desplazarse hacia el sur. Esto es, los días 22, 23 y24 de Diciembre, el sol sale “aparentemente” por el mismo punto del horizonte. Estos 3 días representan la muerte del sol.

A partir del día 25, el sol desplaza su punto de salida hacía el sur, de forma que los días son más largos, las noches más cortas, el invierno se retira y el sol vuelve a triunfar sobre las tinieblas de la noche.

Es este día de “llegada de la luz”, de “victoria de la luz sobre las tinieblas”, el que se representa como el día de nacimiento de Jesús.

Y es que los paralelismos entre la navidad y los eventos cósmicos son mucho más frecuentes que lo que podría parecer.

5.      Los tres reyes magos y la estrella de oriente

En el firmamento nocturno hay varios elementos que son fácilmente reconocibles a simple vista. Entre ellos están la constelación de Orion, y la estrella Sirio.

La estrella Sirio es la estrella más brillante del firmamento (exceptuando el sol, claro está), y pertenece a la constelación del Perro Mayor (Canis Major)

La constelación de Orión es fácilmente reconocible a simple vista por la peculiaridad de las 3 estrellas que forma el “Cinturón de Orión”. Estas tres estrellas se encuentran casi completamente alineadas y son muy fácilmente identificables en el cielo. Es imposible confundirse.

Si preguntas a tus abuelos, o has vivido en un pueblo rural, es posible que hayas oído hablar que estas tres estrellas se denominan popularmente como “Los tres reyes magos”. Que curioso … ¿tendrá algo de cierto? Posiblemente solo sea una curiosidad más, propia de mentes simples e incultas. Ya se sabe, … la gente de pueblo.

Las tres estrellas del cinturón de Orión (Los tres reyes magos) forman una línea que apunta directamente a la estrella Sirio, la estrella más brillante del firmamento. Esto es así ahora y hace 2000 años, independientemente de donde estés en el Planeta Tierra.

Se proyectamos esta línea formada por el cinturón de Orión y la estrella Sirio hasta que cruce el horizonte, nos marca un punto. Este punto varía con el momento y el lugar desde el que se hace la observación.

El caso es que si se traza esta línea el 25 de diciembre (también días antes y después) y tu ubicación es una zona al este Palestina (lugar supuesto de nacimiento de Jesús), por ejemplo, Babilonia (recordemos que los reyes magos venían de Oriente), entonces tenemos  que esta línea formada por los tres reyes magos de Orión y la estrella Sirio, apunta a la zona de salida del sol el día 25 de Diciembre.

Con estos datos ya no tenemos más remedio que empezar a considerar la posibilidad de que la historia de la Navidad que nos cuenta la tradición tenga, de alguna manera, relación con sucesos astronómicos. ¿Cómo es esto posible? No lo se, aunque tengo mis ideas al respecto que plantearé más adelante.

Sigamos.

6.      El tiempo lineal y el tiempo circular

Para explicar este concepto, me remito a las palabras de Ibn Asad, persona mucho más diestra en el arte de la comunicación que yo. Los siguientes párrafos están extraídos del libro “La danza final de Kali”, que te puedes descargar aquí.

El ser humano es anciano (tan anciano que ni la estrechez mental moderna puede vislumbrar su edad), es sabio (tan sabio que ni el lenguaje de su sabiduría puede comprenderse actualmente), es grande (tan grande que no puede entrar en la pequeñez de la arrogancia científica). Esta verdadera naturaleza humana se expuso con claridad a través de todas las expresiones tradicionales del mundo antiguo, y no es una casualidad que para borrar esa exposición y confundir su claridad, el reciente espíritu moderno se presentara como violentamente anti-tradicional, revolucionario, secular. Las tradiciones de la antigüedad conocían el grandioso despliegue de la manifestación humana, e incluso sabían circunscribirlo a coordenadas temporales. Dichas coordenadas no eran las mismas que manejamos actualmente en el mundo moderno, es decir, la historicidad. Jamás podremos hacernos una mínima idea de la vasta experiencia de la humanidad, si encorsetamos su manifestación en una falaz y pobre concepción del tiempo: el tiempo lineal.

Tiempo lineal y tiempo cíclico: Si hay algo de lo que se enorgullece el moderno es de “su tiempo”, de “pertenecer a su tiempo”. ¿Qué tiempo es ese que llama suyo? Un tiempo que el moderno no tiene: el que le falta en su vida diaria, el que pasa trabajando en sus “jornadas laborales”, el que marca un reloj que le dice cuándo despertar, cuándo trabajar, cuándo comer, cuándo dormir. En efecto, cuando el hombre moderno dice que “pertenece a su tiempo”, significa exactamente eso: que el tiempo le posee, que el tiempo es su amo. Este tiempo es concebido por la medición, no tanto del tiempo, sino de intervalos de duración. El tiempo del que habla el moderno se extiende –a través de su medición- en una línea que parece configurar un pasado, al que le sigue un presente, y al que le sigue un futuro. Así, el hombre moderno dice “Yo nací en 1945”, “Yo tengo cuarenta años” o “Yo viviré hasta los cien años”, y nadie puede objetar nada a estas frases. De esta manera, el mismo hombre dirá que “el ser humano tiene 50 mil años”, “la era cristiana tiene 2010 años”, o incluso “el universo tiene una edad de 13.700 millones de años”, y tampoco nadie va a puntualizar nada desde esa concepción temporal. Sin embargo, ese tiempo lineal conformado por un continuo de pasado, presente y futuro resulta ser una falacia: no existe tal continuo. Del pasado sólo se puede decir que “ya fue” y nuestro acceso a él es a través de una inestable y poco fiable actividad mental: la memoria (en sánscrito, smrti). Del futuro, ni tan siquiera eso se puede decir, tan sólo que él “podrá ser”, y que sólo podemos concebirlo a través de otra evanescente actividad mental: la imaginación (en sánscrito, vikalpa). Por lo tanto, el continuo pasado-presente-futuro no tiene ninguna validez, y de él sólo restaría una serie indefinida de “presentes” cuya suma colectiva sería lo que el moderno identifica como tiempo. Pero esta serie también expresaría un absurdo: si el moderno concibe el tiempo a través de su “duración”, el “presente” no tiene “duración” que lo haga mensurable, por lo tanto, la serie indefinida de “presentes” sería una suma de ceros que no expresaría nada. El tiempo lineal, con principio y fin, dividido en intervalos de tiempo, mensurable como una secuencia de pasado-presente-futuro (es decir, la historicidad que tanto le gusta al moderno), sólo tiene una validez práctica a los intereses de la vida moderna. Fuera de ese utilitarismo, el tiempo lineal –por si sólo- es una falaz ilusión.

Por supuesto, el ser humano siempre concibió el tiempo de modos más completos que esta historicidad. Si el tiempo no conforma una línea, tampoco conforma un segmento: no se puede decir que el tiempo tenga un comienzo o un fin, más allá de la manifestación cósmica desplegada entre la disolución de todo en sí mismo (lo que la tradición india llama mahapralaya). Desde todas las expresiones tradicionales, el tiempo sólo puede expresarse simbólicamente por una “rueda” (jamás por una línea, jamás por un segmento). Este tiempo circular es expresado por toda tradición, y cuánto más antigua, más clara dicha expresión: tradición celta, irania, jainas, drávidas, brahmanismo, después budistas… Como la expresión tradicional más viva y menos mutilada que podemos encontrar es la indoaria, las fuentes tradicionales hablan de la “rueda” del tiempo expresada con la palabra “chakra”. Así, el tiempo tradicional no tiene principio ni fin, y lo único ajeno al flujo temporal será el “centro inmóvil” de dicha rueda. Esta figura del tiempo aparece en numerosas fuentes védicas, pero basta con citar unas pocas como el AtharvaVeda (19.53.5), algunas upanisads (como KautakiUpanisad 3.15 o MatriUpanisad 6.4), o la célebre BhagavadGita (10.33 “Yo soy Kala”).

Siendo como una rueda, la concepción tradicional del tiempo es cíclica, y nadie puede señalar un comienzo o un fin en este tiempo, pues el final de un ciclo coincide infinitesimalmente con el principio de otro ciclo. Este sería el tiempo en el que se manifiesta la humanidad que necesitamos contextualizar brevemente, es decir, el tiempo cíclico en la que la humanidad aparece.

Resumiendo, desde siempre, el símbolo del tiempo ha sido una rueda, sin principio ni fin. El símbolo lineal del tiempo es un invento moderno, que nos desconecta de la realidad cíclica de la existencia. Y no hay nada más cíclico que los ciclos astronómicos.

7.      La muerte y la resurrección

Nos cuenta la tradición que Jesús murió en la cruz y que tras tres días de muerte, resucitó.

El paralelismo entre los tres días de “la muerte de Jesús” y los tres días de “muerte simbólica del sol” es claro.

Pero hay más.

Resulta que el 22 de Diciembre, cuando el sol está en su punto más “oscuro”, el momento en el que muere, tenemos una constelación encima del punto de salida de sol : la constelación del Cisne, también llamada la Cruz del Norte.

De esta forma, Jesús-dios muere en la cruz, de la misma forma que el Sol-Dios muere (22 de Diciembre) en la “cruz” (cuando sale justo debajo de la constelación de la cruz).

Y Jesús-Dios resucita a los tres días de morir, de la misma forma que el Sol-Dios resucita el día 25 de Diciembre, tres diás después de “morir” en el solsticio de invierno, bajo los auspicios de la cruz.

Y ahora, retomando el concepto de tiempo circular, la resurrección del Jesús-Dios a los 3 días de la muerte, enlanza conceptualmente con el nacimiento del Jesús-Dios el día 25 de Diciembre … en sincronía con el re-nacimiento – re-surrección del Sol-Dios el 25 de Diciembre.

Para los pueblos históricos no hay diferencia temporal entre muerte y nacimiento. Nacimiento y muerte ocurren en el mismo momento. Por ello, las religiones paganas asociaban la muerte del sol con el nacimiento del sol, pasados estos 3 días de muerte intermedios. Por ello el simbolismo astronómico de la muerte y nacimiento del sol tiene estos paralelismos con la historia tradicional del nacimiento y muerte de Jesús.

Es verdad que en la tradición, los momentos de nacimiento y muerte de Jesús están muy separados en el tiempo, pero también es verdad que muy posiblemente el Jesús histórico no naciera en Diciembre, (hay estudios que parece indicar que nació en Agosto) y que no muriera en Pascua (hay estudios que parecen indicar que ni siquiera murió en la cruz, o bien murió y resucitó y después se largó a vivir el resto de sus días a Asia, … hasta que murio … otra vez … y bueno, esto ya es un poco lío).

8.      Pequeña digresión acerca del concilio de Nicea

Como nota al margen, es a partir del Concilio de Nicea del año 325 d.C. cuando se articula la religión católica (Católica significa etimológicamente Universal). Antes del concilio de Nicea no había religión católica. Habían evangelios, entendidos en su sentido etimológico de “mensajes” en los cuales se contaban las historias de Jesús. Habían también apóstoles, entendidos en su sentido etimológico de “enviados” los cuales contaban las historias de Jesús.

Pero no había religión como tal. Cada apóstol (y no había solo cuatro, habían un montón, y no solo hombres, también mujeres) contaba a su manera la noticia de la vida de Jesús. Y con cada uno contando las cosas a su manera, se montó un guirigay de narices.

En el concilio de Nicea (promovido por un político importante de la época) se decide recopilar todas las informaciones existentes, y definir lo que es aceptado de lo que no. Con lo que se aceptó, se montó la religión católica. Y lo que no se aceptó, pues fue quemado … en sentido literal.

Actualmente tenemos constancia de lo que nos ha llegado de aquellas historias que no fueron aceptadas para formar parte de la religión católica, en forma de lo que se llama evangelios apócrifos. Algunos de ellos son :

1.      Evangelios gnósticos

2.      Evangelio de Felipe

3.      Evangelio de Tomás

4.      Evangelio de Marción

5.      Evangelio de María Magdalena

6.      Evangelio de Judas

7.      Evangelio apócrifo de Juan

8.      Evangelio de Valentín o Evangelio de la Verdad

9.      Evangelio de los egipcios

10.  Evangelios de natividad e infancia

11.  Evangelios de la infancia de Tomás

12.  Evangelio árabe de la infancia

13.  Evangelio armenio de la infancia

14.  Evangelio de la natividad de María

15.  Protoevangelio de Santiago

16.  Evangelio del pseudo-Mateo

17.  [editar] Evangelios de Pasión y Resurrección

18.  Evangelio de Bartolomé

19.  Evangelio de Nicodemo, también llamado “Hechos de Pilatos” (Acta Pilati)

20.  Evangelio secreto de Marcos

21.  Evangelio de Pedro

22.  Evangelio del Pseudo-Santiago

23.  Evangelio cátaro del pseudo-Juan

24.  Evangelio de los hebreos

25.  Evangelio de los ebionitas

26.  Evangelio de Bernabé

27.  Evangelio de Taciano

28.  Evangelio de los nazarenos

29.  Evangelio de Ammonio

30.  Evangelio de la Venganza del Salvador

31.  Evangelio de la muerte de Pilato

32.  Evangelio apócrifo de Galilea

33.  Manuscritos de Nag Hammadi

34.  Apocalipsis de Pablo

Y tantos más que no nos han llegado. A cambio, la lista de los que sí que se hicieron un hueco en la nueva religión católica son :

–          Evangelio de Lucas

–          Evangelio de Mateo

–          Evangelio de Marcos

–          Evangelio de Juan

Vaya, no hay color.

De hecho no es hasta la época del concilio que se fija la fecha del nacimiento en el 25 de Diciembre y se tienen los primeros registros escritos de dicha fecha. Toda huella de una fecha diferente es erradicada de los registros históricos. No existe nada con anterioridad al concilio de Nicea.

9.      Para finalizar, mi opinión personal

La tendencia al leer estas informaciones sería inferir que Jesús no existió y que todo es un simbolismo astronómico creado por quien sabe qué personas para quien sabe qué motivos.

En mi opinión, el Jesús histórico existió, y lo que se cuenta de él es en gran medida cierto. Posiblemente hubo mucho más de lo que nos ha llegado, pero su mensaje de rebelión y de responsabilidad personal a mí me resuena mucho.

Lo que creo que pasó es que para impedir el desarrollo de este mensaje, ciertos “personajes” (no entraremos ahora a comentar quienes son) decidieron que la mejor forma de minimizar el efecto del mensaje de Jesús era lo siguiente :

–          Crear una religión organizada alrededor de su persona (que llamaron catolicismo)

–          Omitir el mensaje en la medida de lo posible, centrarse en la persona

–          Hacer la religión obligatoria

–          Establecer unas reglas draconianas para todo aquel que quiera pertenecer a esta religión

–          En concreto, establecer las reglas de obediencia, castidad y pobreza, muy útiles para manejar al personal

–          En base a la religión putear al personal todo lo que se pueda, a ver si de una vez se olvidan de ese tal Jesús

–          Para aquellos que salgan rebotados de la religión, y que por lo tanto tienen la fuerza necesaria como para sobreponerse al lavado mental que se les aplica, crear otra religión que los acoja, pero sin que se den cuenta.

–          Esta nueva religión “no-religiosa” la llamaremos ateismo

Esta nueva religión atea debe basarse en los siguientes principios

–          Hacer el ateismo obligatorio

–          Establecer unas reglas draconianas para todo aquel que quiera pertenecer a esta religión

–          En concreto, establecer las reglas de no-creer-en-nada, solo-existe-lo-que-veo, si-no-me-lo-demuestras-es-que-no-existe, muy útiles para manejar al personal

–          En base al ateismo putear al personal todo lo que se pueda, a ver si de una vez se olvidan de quienes son

–          Para aquellos que salgan rebotados del ateismo, y que por lo tanto tienen la fuerza necesaria como para sobreponerse al lavado mental que se les aplica, disponer de otra religión que los acoja, pero sin que se den cuenta.

–          Esta nueva religión “no-ateista” la llamaremos catolicismo

Y ahí estamos. Creen que somos tan idiotas que entraremos en el juego de “O eres creyente o eres ateo”, siendo ellos los que definen lo que tienes que hacer si eres creyente y lo que tienes que hacer si eres ateo. En cualquiera de los dos casos, dejas de ser tu mismo para ser lo que otros quieren que seas.

¡Buenas fiestas!

P.D. – he obviado muchas similitudes astronómicas, como los doce signos del Zodiaco y los 12 apóstoles, o el hecho de que el concepto de la trinidad y el nacimiento de una virgen sean cosa común en multitud de religiones del mundo … muchas con una antigüedad mayor que el propio cristianismo. En próximos posts intentaremos hablar de los ciclos cósmicos y su relación con nuestra historia, a ver si empezamos a hacer un poco de luz en relación a donde estamos y a donde vamos.

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6 Responses to Navidad Astronómica

  1. qmelon dice:

    que interesante todo lo que dices..me sabe a poco quiero maaaaaassss…

  2. Lola dice:

    Es muuuuuuy interesante. sigue poniendo cosas.

  3. xjm dice:

    yuhuuu !! Dos comentarios !! 🙂
    Que fiesta !!
    Saludos a los dos Qmelon y Lola !!!

  4. Carmen dice:

    si dos es una fiesta, aquí tienes tres para hacer un fiestón, me parece buenísimo y muy interesante todo lo que publicas… ánimo y fuerza con la tarea, no tiene desperdicio 🙂

  5. nurocu dice:

    Hola!

    El Nadal ja ha passat, però m’ha encantat llegir-ne aquesta altra lectura. Molt interessant!

    Has pensat com els explicaràs als teus fills el tema dels Reis? Perquè no deixo de sentir-me algo incòmoda mentint als meus fills d’aquesta manera tan descarada. Hauré d’empescar-me alguna explicació a mig camí entre la versió oficial i la realitat pura i dura.

    Una abraçada!

  6. xjm dice:

    Yo les cuento las mismas historias que me contaron a mi y que les cuentan a sus amigos. La diferencia es que en casa somos conscientes de que son historias y las utilizamos como una herramienta ludica. Cuando sean mas grandes y empiecen a tirar del hilo ya tendremos ocaaion de enseñarles cuan profunda es la madriguera del conejo. Mientras tanto, que disfruten de la Navidad en su mejor versión!

    xjmblog.wordpress.com

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