Diálogos sin sentido 2 – Huyendo de mis padres …

– Llevo años tratando de no ser como mis padres

– Y ¿qué tal? ¿Cómo lo llevas?

– Fatal, me he convertido en lo peor de cada uno de ellos

– ¿Qué me dices?  ¿Cómo es eso posible?

– Pues mira, no lo tengo nada claro. De mi madre no me gustaba que era una controladora y una tacaña. De mi padre no me gustaba que no tenía personalidad.

– Caramba, ¿y qué pasó?

– Pues de primeras, que yo mismo me convertí en un controlador y en un tacaño. !!! Pero ni siquiera lo sabia!!! Era tan normal contar el dinero que tenía, no gastar más de lo necesario, controlar los gastos … a mí me parecia lo más normal. Hasta que un día me vi yendo a buscar agua a la fuente de la plaza para no gastar agua del grifo … y me vieron unas amistades … y me dio tanta vergüenza … que me sentí fatal.

– Y dejaste de hacerlo claro.

– Pues no. Ahora que lo dices, lo que hice fue disimularlo.

– ¿Y cómo se disimula eso?

– Pues mira, de momento me enteré que habia diferentes tipos de agua, y hice analizar la del grifo de mi casa. Después me dijeron que era agua muy pesada, y entonces me informé de lo mala que es el agua pesada. Después bajé otra vez a la fuente a cargar agua, pero le explicaba a todo el mundo que el agua de mi casa era muy mala, y que la de la fuente era mucho mejor.

– Caramba, que complicado.

– Pues sí, porque a fuerza de repetirlo, me lo acabé creyendo. No creas, que me llevó varios años darme cuenta de la mentira que me habia creado. Estaba convencido de que el agua de mi casa era puro veneno.

– Pero tú sabias que no era así.

– Si bueno, lo sabía … pero no quería saberlo. Porque sa_verlo era lo mismo que aceptar que era un tacaño .. que era como mi madre y eso … no, eso no podía aceptarlo. Así que durante un tiempo preferí la mentira a la verdad.

– Ah. Pero despues viste.

– Si, ver, lo que se dice ver, ví. Ví que me estaba mintiendo, y que cada vez que bajaba a por agua a la plaza, me sentia mal. Y yo protestaba contra el gobierno, que nos daba agua mala en el grifo, y protestaba contra los fabricantes de cañerías, porque las hacían mal, y protestaba contra todo aquel que me pudiera dis_traer de lo que de verdad sentía. Hasta que un día, agotado, me tiré en la cama y me puse a llorar.

– Estabas triste, claro.

– ¡Que coño triste ! ¡Lo que estaba era agotado! ¡Que tensión, que sufrimiento, que sin vivir!!!!  Despues de pasarme dos dias llorando desconsoladamente, por fin me cansé también de llorar. Me di cuenta que no le importaba a nadie que estuviera llorando o no. Así que me levanté y miré por la ventana. Efectivamente, no le importaba a nadie. Nadie estaba delante de mi puerta, preocupado, no habian llamadas en el contestador, … nada. El panadero seguía con su pan, los niños jugaban a la pelota … incluso estabán mas felices de lo normal .. me pareció a mí.

– Vaya. ¿Y qué tal despues?

– Pues mira, tuve un flash. Despues de llorar me quedé tan tranquilo, que me dio por reir. Y me reí de mi mismo porque me vi tratando de disfrazar mi comportamiento de tacaño. Y me grité yo solito, en mi casa, bien alto, mientras me reia :  “¡¡Soy un tacaño !!” Y una voz me respondio “¡¡ Sí, como tu madre !!”. Y eso me dejó frio. Frio y parado. Frio, parado y puteado, para serte sincero. A mí no me gustaba ser como mi madre. Así que en ese mismo momento tome la decisión : dejaré de ser tacaño.

– Ah, ¿y qué tal fue?

– Pues ya te lo dije antes, fatal.

– Cuentame, cuentame, …

– Mira, para dejar de ser tacaño me dediqué a gastar sin medida. Compraba de todo y para todos. Vecinos, familiares, amigos … todo eran regalos. Regalaba pasta de dientes, barras de pan, piezas de fruta … y siempre decia “Hala, que no hay que ser tacaño”. Pero después encontraba algo que me frenaba :  un coche, un deportivo … y pensaba “No, que es muy caro” y entonces me veía a mi mismo siendo … ¡¡ TACAÑO ¡! Y entonces reaccionaba con pasión, con las vísceras, y … a la mierda con el dinero, no quiero ser tacaño … y me compraba el coche ..  y el barquito .. y la casa en la playa … y los clubs más exclusivos …

– Caramba, ¡¡ que vida !!

– No te creas, costear todo eso me exigía un gran control sobre mis finanzas. Trabajaba como un burro, hacia las mil perrerías financieras, buscaba dinero debajo de las piedras, todo para conseguir hasta el ultimo céntimo que me permitiera costear mis “reacciones viscerales”. En cierto modo, me había convertido en una versión un tanto peculiar del típico tacaño. No me gastaba ni un céntimo que no tuviera como objetivo y misión final el crear una imagen de mismo desprendida con el dinero. Yo lo intuía, pero como antes, no me apetecía demasiado verlo. Hasta que, como tenía que pasar, me quedé sin un duro

– Que pena … ¿y lo pasaste mal?

– Pues al principio sí, porque ya no podía llevar el tren de vida que tenía. Ya no podía pagar a nadie para que me dijera lo desprendido que era, ni podía compensar mi sensación de tacañería gastando como un poseso. Pero después, al quedarme sin dinero, no me quedó otra que reconocer que todo eso que habia gastado, no era sino un acto loco cuyo objetivo era no sentirme tacaño.

– Bueno, y al final ¿aceptaste que eras un tacaño o la seguiste liando?

– Al final, sí, no me quedó otra que ver que mi comportamiento era un comportamiento enfermizo. Por exceso o por defecto, el dinero era un problema para mí. Lo era cuando era un problema, y lo era cuando no quería que fuera un problema.

– ¿Y ahora?

– Ahora no tengo dinero, asi que no es un problema.

– …

– Es una broma. Al aceptar mi problema de relación con el dinero, me di cuenta de que había un paralelsmo muy claro con la mala relación de mi madre con el dinero.¡ Despues de tanto lio ya ni me acordaba de ello! Al principio me relacionaba mal con el dinero porque era lo que me habían enseñado. Después, al darme cuenta, me rebelé contra esta educación, y quise ser lo contrario, lo cual mantenía el problema en el mismo sitio. Con diferente decorado, pero en el mismo sitio.

– Y si no podias ni ahorrar ni gastar … ¿Cómo lo solucionaste?

– No lo solucioné. Acepté que mi madre tenía sus problemas como yo tengo los mios. Y al dejarla a ella en paz, me quede yo en paz … no espera, primero me quedé yo en paz y luego la dejé a ella en paz … vaya, ahora no se qué fue primero. Pero bueno, el hecho es que en un momento de lucidez, el problema se deshizo. Ya no había problema. Nunca había habido ningún problema. Era un malentendido.

– ¿Qué malentendido? Por que ahora el que tengo un lio soy yo.

– El malentendido era que yo creía que era como mi madre y que eso no me gustaba!

– Por que de hecho ¿te gusta ser como tu madre?

– Ni me gusta ni me disgusta. Soy como soy, y ella es como es.

– Ay caramba. Me queda una duda … ¿Por qué no te gustaba de tu madre la tacañeria? ¿Y qué paso con lo de controladora? ¿Y lo de tu padre sin personalidad?

– Uf, eso lo dejamos para otro día.

– Bueno, solo para acabar … cuanto tiempo te llevo darte cuenta de todo esto.

– Bueno, unos 40 o 50 años … no estoy muy seguro.

– Caramba

-Sí, caramba.

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2 Responses to Diálogos sin sentido 2 – Huyendo de mis padres …

  1. jo_soc X-man dice:

    jejeje 40 o 50 años… casi nada 🙂

  2. xjm dice:

    Es que esto es un trabajo que se hace sin prisas :). Cuanta más prisa, más despacio se va. Un abrazo, XJM —– Original Message —–

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