No more Mr Nice Guy! libro en español (2/x) – El síndrome del hombre bueno

“Yo soy un buen hombre. Soy uno de los mejores hombres que te vas a encontrar.”

Jason, quiropráctico de treinta y tantos años, empezó con esta frase su primera sesión de terapia individual. Jason describía su vida como “perfecta”, excepto por un gran problema, su vida sexual. Ya habían pasado varios meses desde que él y su mujer habían tenido su último encuentro sexual y no parecía que el tema fuera a cambiar en el corto plazo.

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Jason hablaba abiertamente de su matrimonio, su familia, y de sexualidad. Era un hombre afable, y parecía agradecer la oportunidad de poder hablar de sí mismo y de su vida.

Más que nada en el mundo, Jason deseaba ser amado. Él se veía a sí mismo como una persona muy generosa y entregada. Se enorgullecía de no tener altibajos, y por no perder nunca los nervios. Reveló que le gustaba hacer feliz a los demás y que odiaba el conflicto. Para evitar las peleas con su esposa, Jason tendía a retirarse, conteniendo sus sentimientos e intentando hacer todo “correctamente”.

Después de esta introducción, Jason sacó un trozo de papel de su bolsillo y empezó a desdoblarlo al tiempo me informaba de que había escrito unas pocas cosas, para no olvidar comentarlas.

Nunca lo hago bien”, empezó a leer desde el principio de su lista. “No importa cuanto lo intento, mi mujer Heather siempre encuentra algo mal. No me merezco ser tratado de esta manera. Intento ser un buen marido y un buen padre, pero nunca parece ser lo bastante bueno”.

Jason hizo un pausa mientras retiraba su vista de la lista.

Esta mañana es un buen ejemplo”, continuó. “Mientras Heather estaba preparándose para ir al trabajo, yo levanté a nuestra hija Chelsie, le preparé y le dí su desayuno, y un baño. La tenía lista para salir y estaba empezando a prepararme yo mismo. Entonces Heather entró y puso esa mirada en su cara. Supe inmediatamente que estaba en problemas.”

¿Por qué la vistes así? Ese es un vestido de los buenos”. Jason imitaba el tono de voz de su mujer. “Yo no sabía que Heather quería que la niña llevara algo diferente. Después de todo el esfuerzo invertido para tener a la niña lista esa mañana, aun y así, seguía estando mal”.

Aquí va otro ejemplo”, continuó Jason. “El otro día limpié la cocina, y vaya que hice un buen trabajo. Cargué el lavavajillas, limpié los cazos y las sartenes, y fregué el suelo. Pensé que Heather de verdad apreciaría todo lo que estaba haciendo para ayudarla. Antes de acabar, Heather entró en la cocina y preguntó: ¿cómo es que no has limpiado la encimera? ¡Por dios, si ni siquiera había terminado de recoger! En vez de darse cuenta de todo lo que había hecho, y de darme las gracias por ello, ella concentró toda su atención sobre la única cosa que todavía no había acabado”.

Además está el tema sexual”, continuó Jason. “Antes de casarnos solo fuimos traviesos un par de veces, pues los dos eramos cristianos. El sexo es realmente importante para mí, pero Heather simplemente parece no estar interesada. Pensaba que una vez que te casas, todo empieza a ser maravilloso. Después de todo lo que hago por Heather, se podría pensar que estaría dispuesta a darme aquello que realmente quiero”.

Hago mucho más que la mayoría de hombres. Y tengo la sensación de que estoy siempre dando mucho más de lo que recibo.” En ese momento Jason parecía un niño pequeño, tumbado en el sofa. Y se sinceró: “lo único que quiero es ser amado y apreciado. ¿Acaso es mucho pedir?

Algunos de los mejores hombres que te vas a encontrar

Hombres como Jason entraban en mi consulta con una frecuencia sorprendentemente regular, y se presentaban en una gran variedad de formas y tamaños, pero todos compartían la misma visión del mundo. Deja que te presente a unos cuantos más :

Omar : El objetivo numero uno en la vida de Omar consiste en complacer a su novia. Sin embargo, ella se queja de que él nunca está emocionalmente disponible para ella. De hecho, todas sus novias anteriores manifestaron quejas similares. Puesto que Omar se ve a si mismo como una persona muy generosa y atenta, no puede entender estas acusaciones. Omar expresa que su mayor alegría en este mundo es hacer felices a otras personas. Incluso lleva un ‘busca’ con él para que sus amigos puedan contactarle en caso de que necesiten algo de él.

Todd: Todd se enorgullece de tratar a las mujeres con honestidad y respeto. Cree que estos rasgos le diferencian de otros hombres, y que deberían de resultarles atractivos a las mujeres. A pesar de que Todd tiene muchas amigas, sus citas son casi inexistentes. Las mujeres que conoce le cuentan lo encantadas que están de cómo las escucha, y a menudo le llaman para compartir sus problemas. A él le gusta sentir que le necesitan. Estas amigas constantemente le cuentan lo buen partido que será para la mujer afortunada que lo cace. A pesar de la forma en que trata a las mujeres, Todd no puede entender por qué sus amigas parecen sentirse más atraídas por hombres del tipo chulo-cretino en vez de por hombres buenos como él.

Bill: Bill es la persona hacia la que todo el mundo busca cuando necesitan algo. La palabra “no” simplemente no existe en su vocabulario. Arregla coches para las mujeres de la iglesia, entrena al equipo de baseball de su hijo pequeño, sus amigos le llaman cuando tienen mudanza, se preocupa de su madre viuda cada tarde después del trabajo. Aunque le hace sentir bien el hecho de ofrecerse a los demás, también tiene la sensación de que nunca recibe tanto como da.

Gary: La mujer de Gary tiene frecuentes ataques de ira, durante los cuales ella le avergüenza y le degrada. Dado que a él le asusta el conflicto y no quiere enfrentamientos, Gary evita los temas que sabe que podrían enfadar a su mujer. Después de una pelea, él siempre es el primero en disculparse. No puede recordar ni una sola vez en la que su mujer haya pedido perdon por alguno de sus comportamientos. A pesar del constante conflicto, Gary dice que ama a su mujer y que haría lo que fuera para contentarla.

Rick: Rick es un hombre gay de cuarenta y tantos años, y tiene una relación estable con un alcohólico. Rick vino a consulta para ayudar a su pareja Jay con su problema de bebida. Rick se queja de que parece que es el único que se responsabiliza en mantener la relación unida. Su esperanza es que si puede ayudar a Jay a mantenerse sobrio, entonces finalmente podrá tener la relación de pareja que siempre ha querido.

Lyle: Lyle, cristiano devoto, intenta hacerlo todo bien. Da clases los domingos en la iglesia, y es uno de los padrinos de su comunidad. Sin embargo, Lyle lucha desde la adolescencia con su adicción a la pornografía. Lyle se masturba compulsivamente, a menudo tres o cuatro veces al día. Invierte varias horas cada día en websites de sexo explicito. Lyle se siente aterrorizado de que alguien pueda descubrir la verdad en relación a sus pulsiones sexuales, ya que siente que en ese caso su vida sería destruida. Lyle intenta controlar su problema con la oración y el estudio de la biblia, aunque ninguno de estos caminos le ha dado hasta el momento un buen resultado.

Jose: Jose, consultor de negocios de treinta y tantos años, ha invertido los últimos cinco años de su vida en una relación con una mujer a la cual él mismo considera como ‘necesitada’ y ‘dependiente’. Jose empezó a plantearse dejar la relación el primer día que se mudaron a vivir juntos, pero teme que su novia no será capaz de sostenerse por si misma si él la deja. Aunque ya ha realizado varios intentos de romper la relación, en cada intento su novia se ha convertido en una ‘bolsa de basura emocional’ y siempre consigue que Jose vuelva con ella. Jose dedica casi cada momento de su día a intentar encontrar la manera de salir de esa relación, sin hacer daño a su novia y sin parecer que se comporta como un machista insensible.

¿Quiénes son estos hombres?

Aunque todos estos hombres son únicos e individuales, todos ellos comparten un guión de vida común : todos creen que si son “buenos” y hacen todo “correctamente”, entonces serán amados, sus necesidades serán cubiertas, y tendrán una vida libre de problemas. Este intento por ser bueno incluye habitualmente eliminar o esconder ciertos comportamientos sobre ellos mismos (sus faltas, sus necesidades, sus emociones) y convertirse en aquello que creen que los otros quieren que ellos sean (generosos, atentos, amables, etc).

Yo llamo a estos hombres los Hombres Buenos.

Hasta ahora, no habíamos dedicado demasiada atención a los hombres buenos, pero están por todas partes.

  • Es el pariente que permite que su esposa lleve las riendas.
  • Es el amigo que haría cualquier cosa por cualquiera, pero cuya vida parece estar siempre en ruinas e inestable.
  • Es el hombre que frustra a su mujer o a su novia porque está tan asustado del conflicto que nunca resuelve nada.
  • Es el jefe que dice a cada uno lo que quiere oír, solo para cambiar de opinión poco después para complacer a otra persona.
  • Es el hombre que permite que le avasallen porque no quiere dar un puñetazo encima de la mesa.
  • Es el chico emocionalmente dependiente que has visto en la iglesia o en el bar, que nunca dice ‘no’, y que no contaría nada a nadie si alguien abusara de ello.
  • Es el hombre cuya vida parece bajo control, hasta que un día explota, y entonces hace algo que lo destruye todo.

Características de los hombres buenos

Cada hombre bueno es único, pero todos comparten un paquete de rasgos similares. Estos rasgos son el resultado de un guión, normalmente formado durante la infancia, y que actualmente guía sus vidas. Mientras que otros hombres quizás tienen uno o dos de estos rasgos, los hombres buenos parece acaparar una cantidad significativa de ellos.

Los hombres buenos son dadores: Los hombres buenos suelen manifestar que les hace sentir bien el hecho de dar a los demás. Estos hombre creen que su generosidad es un signo de lo buenos son, y que esta bondad hará que las otras personas los amen y los aprecien.

Los hombres buenos arreglan y se preocupan: Si una persona tiene un problema, tiene una necesidad, está enfadada, deprimida o triste, los hombres buenos normalmente intentarán solucionar o arreglar la situación (normalmente sin que se les haya pedido).

Los hombres buenos buscan la aprobación de los demás: Un rasgo universal del síndrome del hombre bueno es la búsqueda de validación en los otros. Todo lo que un hombre bueno hace o dice está, de un modo u otro, calculado para influir sobre la aprobación o desaprobación de alguien. Esto es especialmente importante en cuanto a su relación con las mujeres.

Los hombres buenos evitan el conflicto: Los hombres buenos buscan mantener su vida ordenada y fluida. Para ello, evitan las cosas que podrían enfrentarlos o molestar a alquien.

Los hombres buenos creen que deben ocultar sus autopercibidas faltas, carencias o errores: Estos hombres están asustados de que otras personas se muestren enfadadas con ellos, les avergüencen, o les abandonen, si alguna falta o deficiencia es expuesta.

Los hombres buenos buscan la manera ‘correcta’ de hacer las cosas: Los hombres buenos creen que existe una llave que abre la puerta a una vida de felicidad y a la desaparición de los problemas. Están convencidos de que solo necesitan saber la forma correcta de hacer cada cosa, y de esa manera nunca nada irá mal.

Los hombres buenos reprimen sus emociones: Los hombres buenos tienden a analizar más que a sentir. Pueden llegar a ver los sentimientos como una pérdida de tiempo y energía. Frecuentemente tratan de mantener sus sentimientos en un nivel estable y equilibrado.

Los hombres buenos a menudo intentan ser diferentes que su padre: Muchos hombres buenos manifiestan haber tenido padres ausentes, inaccesibles, pasivos, agresivos, mujeriegos o alcohólicos. No es extraño que estos hombres hayan tomado una decisión en algún momento de su vida, para ser lo opuesto a lo que sus padres representaban.

Los hombres buenos se encuentran mejor socializando con mujeres que con hombres: Debido al condicionamiento durante su infancia, muchos hombres buenos tienen pocos amigos hombres. Los hombres buenos normalmente buscan la aprobación de las mujeres y se convencen de de que son mejores que otros hombres. Les gusta creer que no son egoístas, ni iracundos, ni abusivos, rasgos que atribuyen a los “otros” hombres.

Los hombre buenos tienen dificultades para hacer de sus necesidades una prioridad: Los hombres buenos piensan a menudo que es egoísta poner sus necesidades primero. Creen que es una virtud poner las necesidades de los demás por encima de las suyas propias.

Los hombres buenos hacen de su pareja su centro emocional: Muchos hombres buenos hablan de que solo están felices cuando su pareja está feliz. Por ello normalmente focalizan una gran cantidad de energía en sus relaciones íntimas.

Pero ¿qué hay de malo en ser un hombre bueno?

Podríamos estar tentados de minimizar el problema del síndrome del hombre bueno. Después de todo, ¿cómo es posible que ser “bueno” sea una cosa mala? Actualmente los hombres son un objetivo fácil de burlas en nuestra sociedad, donde acostumbramos a reírnos del hombre calzonazos caricaturizado en múltiples series de televisión. Lo vemos como un divertimento, no como un problema.

Los propios hombres buenos tienen dificultades para percibir la profundidad e importancia de sus creencias y comportamientos. Cuando empecé a trabajar con este tipo de hombres agradables y pasivos, todos expresaron, casi sin excepción “¿qué hay de malo en ser un hombre bueno?”. Dado que has empezado a leer este libro y has visto el título, tú mismo debes estar preguntándote lo mismo.

Al asignar a estos hombres la etiqueta de hombre bueno no me estoy refiriendo tanto a su comportamiento actual, como a sus creencias internas acerca de sí mismos y del mundo que les rodea. Estos hombres han sido condicionados a creer que si son “buenos”, entonces serán amados, sus necesidades serán cubiertas y tendrán un vida plácida y tranquila.

El termino hombre bueno de hecho es un término equívoco, pues los hombres buenos son, a menudo, muy poco buenos.

Los hombres buenos son deshonestos: Estos hombres ocultan sus errores, evitan el conflicto, dicen lo que las personas quieren oir y reprimen sus emociones. Estos rasgos hacen a los hombres buenos fundamentalmente deshonestos.

Los hombres buenos son reservados: Debido a que están tan motivados por la búsqueda de aprobación, los hombres buenos tienden a esconder todo aquello que creen que puede molestar a alguien. El lema de un hombre bueno es “si no consigues hacerlo bien a la primera, oculta las pruebas”.

Los hombres buenos compartimentan: Los hombres buenos son expertos en convivir con informaciones contradictorias acerca de sí mismos, ubicando cada información en partes separadas de sus mentes. Así, un hombre casado puede crear su propia definición de fidelidad, lo cual le permite negar que ha tenido una aventura con su secretaria, porque nunca penetró con su pene la vagina de ella.

Los hombres buenos son manipuladores: Los hombres buenos acostumbran a tener dificultades a la hora de hacer de sus necesidades una prioridad. Y también tienen dificultades en solicitar aquello que quieren de una forma clara y directa. Esto genera una sensación de impotencia. Por ello, a menudo recurren a la manipulación cuando intentan conseguir que sus necesidades sean satisfechas.

Los hombres buenos son controladores: Una de las grandes prioridades de los hombres buenos es mantener su mundo en orden. Esto crea una constante necesidad de control sobre las personas y cosas a su alrededor.

Los hombres buenos ‘dan’ para ‘recibir’: Aunque los hombres buenos acostumbran a ser generosos, sus ofrecimientos tienen a menudo tienen enganches inconscientes que no han sido verbalizados. Quieren ser reconocidos, quieren algún tipo de reciprocidad, quieren que alguien deje de estar enfadado con ellos, etc. Los hombres buenos a menudo expresan frustración o resentimiento como resultado de dar sin medida, mientras que parecen obtener tan poco a cambio.

Los hombres buenos son pasivo-agresivos: Los hombres buenos tienden a expresar su frustración y resentimiento de forma indirecta, con rodeos, y de forma no muy agradable. Esto incluye no estar disponible, olvidar, llegar tarde, no apoyar, no poder tener una erección, eyacular muy rápido, y repetir los mismos comportamientos desagradables incluso cuando han prometido que nunca más se volverán a repetir.

Los hombres buenos están llenos de ira: Aunque los hombres buenos a menudo niegan que se enfadan, una vida entera de frustración y resentimiento crea una olla a presión de ira reprimida dentro de estos hombres. Esta rabia tiende a explotar en los momentos más inesperados e inapropiados.

Los hombres buenos son adictos: El comportamiento adictivo sirve para aliviar el estrés, altera el humor, y reduce el dolor. Dado que los hombres buenos tienden a acumular tanta tensión en su interior, ésta tiene que salir por alguna parte. Uno de los comportamientos adictivos más habituales entre los hombres buenos es la pulsión sexual.

Los hombres buenos tienen dificultades estableciendo límites: Muchos hombres buenos tienen dificultades en decir “no”, “para”, o “voy a ….”. A menudo se sienten como víctimas indefensas y ven a la otra persona como la causa de los problemas que están experimentando.

Los hombres buenos a menudo están aislados: Aunque los hombres buenos desean ser amados y queridos, sus comportamientos hacen que sea muy difícil para los demás el acercarse a ellos.

Los hombres buenos se sienten atraídos por personas y situaciones que necesitan arreglo: Este comportamiento es a menudo el resultado de la infancia del hombre bueno, de su necesidad de ser un buen chico, o de su búsqueda de aprobación. Desafortunadamente, esta tendencia casi siempre garantiza que los hombres buenos van a invertir una gran parte de su tiempo apagando fuegos y gestionando crisis.

Los hombres buenos a menudo tienen problemas en sus relaciones íntimas: Aunque los hombres buenos a menudo ponen un gran énfasis en esta parte de sus vidas, su relaciones íntimas son con frecuencia una fuente de lucha y frustración. Por ejemplo :

  • Los hombres buenos a menudo son unos oyentes terribles porque están demasiado ocupados encontrando formas de defenderse o de arreglar los problemas de la otra persona.
  • Debido a su pánico al conflicto, con frecuencia son deshonestos y pocas veces están disponibles para afrontar un problema en toda su extensión.
  • No es extraño entre los hombres buenos, el hecho de juntarse con parejas a las que perciben como ‘proyectos’ o ‘diamantes en bruto’. Cuando estos proyectos no son ‘pulidos’ conforme a sus expectativas, los hombres buenos tienden a culpar a su pareja por obstaculizar su camino hacia la felicidad.

Los hombres buenos tienen un problema con la sexualidad: Si bien la mayoría de hombres buenos niegan tener problemas con el sexo, aun no he encontrado uno que no esté muy insatisfecho con su vida sexual, que no tenga una disfunción sexual (tener o mantener una erección, eyaculación precoz) o no tenga un comportamiento sexual insano (a través de amantes, prostitución, pornografía, masturbación compulsiva, etc).

Los hombres buenos son solo relativamente exitosos: La mayoría de hombres buenos que he encontrado son talentosos, inteligentes y tienen un éxito moderado. Casi sin excepción, ninguno de ellos vive todo su potencial.

“Pero parecía un hombre tan bueno”

No es extraño para aquellas las personas que no lo sospechan, confundir a un hombre bueno que es pasivo, complaciente y generoso, con un hombre sano. Muchas mujeres me lo han comentado después de verse con estos hombres. Dado que parecía diferente de los otros hombres con los que había estado, el hombre bueno parecía una opción real.

Desafortunadamente, los rasgos negativos listados más arriba siempre encuentran un camino para hacerse presentes en las vidas y las relaciones personales de los hombres buenos. Como resultado, estos hombres tienden a bascular entre ser ‘buenos’ y ‘no tan buenos’.

A veces él es realmente maravilloso, pero también puede herirme profundamente. Se encarga de todas las pequeñas cosas extras, como recoger a los niños, encargarse de la cena cuanto tengo que trabajar hasta tarde. Pero entonces, de la nada, me puede lanzar una tremenda rabieta alrededor del tema de que nunca estoy sexualmente disponible para él.”

Todo el mundo piensa que es un hombre fantástico y que soy muy afortunada de tenerle. Pero no saben como puede ser en verdad. Siempre está ayudando a alguien con su coche, o con cualquier otra cosa que necesite ayuda. Cuando le pido algo, me responde que nunca puede hacerme feliz y que le regaño y le controlo como si fuera su madre”.

Está constantemente tratando de agradarme. Él haría cualquier cosa por mí, excepto estar realmente aquí para mí. Me acompañaría a comprar aunque yo sé perfectamente que no quiere hacerlo. La mayor parte del tiempo va a estar callado y de mal humor. Me gustaría que alguna veces me dijera ‘no’ ”.

Nunca me dirá si algo le molesta. Simplemente se lo quedará dentro y la presión crecerá como en una olla a presión. Ni me daré cuenta de que hay algo que le ha molestado. Y de pronto, explotará y tendremos una pelea. Si solamente me dijera que es lo que le molesta, sería mucho más fácil.”

Cuando intento hablarle de algo que me molesta, él intenta arreglarlo. Piensa que si yo hiciera todo a su manera, todos mis problemas se resolverían. Siempre me dice que estoy en lo negativo y que es imposible hacerme feliz. Pero yo lo único que quiero es que me escuche.”

Después de todos los hombres de poca calidad con los que he estado, pensé que finalmente había encontrado a un hombre bueno en el que podía confiar. Después de cinco años de matrimonio, descubrí que era adicto a la pornografía y a los espectáculos eróticos. Estaba devastada. Nunca me lo habría imaginado”.

Desearía tener una varita mágica, poder quedarme con todos los rasgos positivos, y hacer desaparecer los negativos”.

El hombre integrado

Después de apuntarse a un grupo de terapia de “No more Mr. Nice Guy!“, Gil, un agradable hombre de cincuenta años, compartió que su mujer le apoyaba en su decisión de unirse al grupo. Sin embargo, Gil albergaba también el temor de que ella en verdad estaba enfadada, dadas las connotaciones que el nombre del grupo parecía implicar : “¡Como dejar de ser un hombre bueno y volver a ser un macho cabrón!”. Haciendo uso de la lógica de un hombre bueno, Gil se preguntaba como una mujer podía apoyar a un hombre a volverse ‘no bueno’.

Debido a que los hombres buenos tienden a ser muy blanco-negro en su razonamiento, la única alternativa a ser ‘bueno’ es convertirse en un ‘bastardo’, un ‘hijo de puta’ o un ‘cabrón’. Con frecuencia les recuerdo a los hombres buenos que lo contrario de la locura sigue siendo locura, así que convertirse en un cabrón tampoco es la solución.

Recuperarse del síndrome del hombre bueno no trata de desplazarse de un extremo al otro. El proceso de liberarse de los patrones ineficaces de un hombre bueno no implica convertirse en alguien ‘no bueno’. Implica convertirse en alguien ‘integrado’.

Ser integrado significa ser capaz de aceptar todos los aspectos de uno mismo

Un hombre integrado es capaz de abrazar todo aquello que le hace único como hombre: su poder, su asertividad, su coraje y su pasión, al igual que sus imperfecciones, sus errores y su lado oscuro.

Un hombre integrado posee muchos de los atributos siguientes :

  • Tiene un fuerte sentido de sí mismo. Se gusta tal y como es.
  • Toma la responsabilidad de satisfacer sus necesidades.
  • Está a gusto con su masculinidad y con su sexualidad.
  • Tiene integridad. Hace lo que es correcto, no lo que se supone que debe hacer.
  • Es un líder. Está dispuesto a proveer y a proteger a sus seres queridos.
  • Es claro, directo y expresivo en lo relativo a sus emociones.
  • Puede ser protector y generoso sin ser entrometido ni solucionar los problemas del otro.
  • Sabe como poner límites y no tiene miedo a entrar en conflicto.

Un hombre integrado no lucha para ser perfecto ni para ganar la aprobación de los demás. En vez de eso, se acepta tal y como es, barrigas incluidas. Un hombre integrado acepta que es perfecto en su imperfección.

Hacer la transformación y pasar de ser un hombre bueno a ser un hombre integrado no se consigue intentando con más fuerza ser un hombre aun más bueno. Liberarse del síndrome del hombre bueno pide abrazar un punto de vista totalmente diferente acerca de uno mismo y del mundo, un cambio completo en el paradigma personal. Déjame que te lo explique.

Paradigmas

Un paradigma es el mapa que utilizamos para navegar por nuestra vida. Todos utilizamos estos mapas, y cada uno asume que su mapa es el más preciso y el más válido.

Los paradigmas normalmente operan a nivel del inconsciente, y determinan en gran medida nuestras actitudes y comportamientos. Actúan como filtros a través de los cuales procesamos las experiencias de la vida. Los datos que no se ajustan a nuestro paradigma, son eliminados de la percepción consciente. La información que encaja dentro de nuestro paradigma se magnifica, y se utiliza para reforzar el apoyo a esta forma particular de ver el mundo.

Los paradigmas, al igual que los mapas de carreteras, pueden ser una gran herramienta para ayudarnos a movernos con agilidad en nuestra vida. Desafortunadamente, si son imprecisos o están obsoletos, pueden enviarnos en la mala dirección o hacernos dar vueltas sin sentido alrededor de un mismo punto. Cuando esto ocurre, normalmente intentamos con más energía llegar a nuestro punto de destino, mientras nos sentimos más y más frustrados. Si bien una persona que está siguiendo un paradigma impreciso o inapropiado, puede pensar que su comportamiento tiene todo el sentido del mundo, aquellos alrededor de él a veces se preguntan qué debe de estar pensando esta persona para actuar de la forma en que lo hace.

La mayoría de paradigmas se desarrollan cuando somos jóvenes, ingenuos y relativamente impotentes. A menudo están basados en una interpretación no precisa de las experiencias en la infancia. Dado que son normalmente inconscientes, raramente son evaluadas y actualizadas. Y es mucho más habitual asumir que son 100% precisas, cuando en verdad no lo son.

El ineficaz paradigma del hombre bueno

  • Si puedo ocultar mis defectos y convertirme en lo que creo que los otros quieren que sea, ENTONCES seré amado, mis necesidades serán cubiertas y tendré una vida libre de problemas.

Incluso cuando este paradigma es ineficaz, los hombres buenos solo ven una alternativa : seguir intentándolo.

Los hombres buenos son lentos en su aprendizaje, y rápidos en olvidar si sus paradigmas han sido desafiados. Su tendencia es aferrarse a sistemas de creencias que han sido repetidamente testados como inviables, pero los cuales están tan integrados en su mente inconsciente que desafiarlos equivale a una herejía. Es difícil para un hombre bueno considerar hacer algo diferente, incluso cuando lo que están haciendo no funciona.

Jason, del cual hablamos al inicio de este capítulo en relación a sus dificultades de tipo sexual con su mujer, Heather, es un buen ejemplo de la frustración que puede resultar del ineficaz paradigma del hombre bueno. Jason tuvo un padre controlador, perfeccionista, que ponía demandas poco realistas sobre Jason y sobre sus hermanos. Su padre creía que había una sola manera de hacer las cosas correctamente : su manera. La madre de Jason era una mujer emocionalmente dependiente que vivía su vida a través de la vida de sus hijos. Cuando su madre estaba necesitada, ahogaba emocionalmente a sus hijos. Cuando los hijos tenían necesidades, lo normal es que ella estuviera demasiado estresada emocionalmente como para poder atenderles.

Jason aprendió a lidiar con la experiencia de su infancia desarrollando un paradigma que incluía:

  • Creer que si podía descubrir como hacer todo correctamente, podría obtener la aprobación de su padre y evitar sus críticas.
  • Creer que si respondía a las necesidades de su madre de una forma atenta y amorosa, ella estaría en disposición de atenderle a él en sus necesidades.
  • Creer que si él nunca era la causa de problemas, entonces sería amado y aprobado.
  • Creer que si escondía sus errores, nunca nadie se enfadaría con él.

Como niño, Jason era demasiado ingenuo e impotente como para darse cuenta de que no importaba lo que hiciera, nunca estaría a la altura de las expectativas de su padre. Del mismo modo, no importa cuan atento fuera, su madre emocionalmente dependiente nunca estaría disponible para atenderle en sus necesidades. No podía ver que realmente no había ninguna manera de hacerlo todo bien. Y independientemente de lo bien que creyera que podía esconder sus defectos o errores, las personas todavía podían enfadarse con él.

Incluso cuando el mapa de su infancia falló en conseguir los objetivos que buscaba, la única opción que podía ver era simplemente seguir intentándolo con más fuerza, haciendo más de lo mismo. Lo único que su paradigma hizo fue crear una distracción para alejarlo de sus sentimientos de miedo, desvalorización y de ser poco adecuado.

De adulto, Jason intentó aplicar el paradigma de su infancia a la relación con su mujer. Al igual que su madre, su mujer solo era atenta con él cuando se sentía necesitada a nivel emocional. Al igual que su padre, ella podía ser crítica y controladora. Al aplicar el mapa de su infancia a su matrimonio (intentar hacerlo todo bien, ser atento, cariñoso, nunca ser fuente de problemas, ocultar los errores) Jasón creó la ilusión de que podía obtener la aprobación de su mujer todo el tiempo, de que ella estaría sexualmente disponible cuando él la necesitara, y que nunca se enfadaría con él. Su paradigma defectuoso le impidió ver que no importa lo que hiciera, su mujer se mostraría fría algunas veces, crítica y no disponible, y que quizás él necesitaba que ella fuera así. Incluso cuando su paradigma se mostró tan ineficaz en su vida de adulto como en su infancia, la única opción que Jason vio fue seguir intentándolo con más fuerza.

Hacer algo diferente

Uno de mis episodios favoritos de Seinfeld es aquel en el que George decide cambiar su vida haciendo justo lo contrario de lo que siempre hacía. Irónicamente, al hacer todo lo contrario, obtuvo una novia preciosa, y un trabajo con los Yankees. Y aunque hacer todo lo contrario quizás no sea la respuesta para liberarse del síndrome del hombre bueno, desde luego hacer algo diferente sí lo es.

A lo largo de los últimos años he observado a cantidad de hombres “hacer algo diferente” aplicando los principios contenidos en este libro. Estos hombres se han transformado pasando de ser unos hombres buenos resentidos, frustrados, y desamparados, a convertirse en hombres asertivos, empoderados y felices.

Al igual que George, cuando los hombres buenos deciden hacer un cambio, empiezan a ocurrir cosas interesantes. Entre muchas otras, yo he visto a estos hombres :

  • Aceptarse tal y como son.
  • Utilizar sus errores como valiosas herramientas de aprendizaje.
  • Deshacerse de su búsqueda de aprobación en otros.
  • Experimentar relaciones íntimas y amorosas.
  • Hacer de sus necesidades una prioridad.
  • Encontrar personas que están disponibles y dispuestas a ayudarles a atender sus necesidades.
  • Aprender a dar juiciosamente, y sin manipulaciones.
  •  Enfrentar sus miedos.
  • Desarrollar integridad y honestidad.
  • Marcar límites.
  • Construir relaciones significativas con otros hombres.
  • Crear relaciones con mujeres más ricas y más satisfactorias.
  • Sentir y expresar sus emociones.
  • Enfrentar problemas directamente.
  • Desarrollar una relación sexual íntima y satisfactoria.
  • Encontrar paz entre las cambiantes complejidades de la vida.

Pedir ayuda

Los hombres buenos piensan que deben ser capaces de hacerlo todo por sí mismos. Les cuesta pedir ayuda e intentan esconder cualquier signo de imperfección o debilidad. Liberarse del síndrome del hombre bueno implica cambiar este patrón.

Recuperarse del síndrome del hombre bueno implica abrirse a uno mismo y a recibir la ayuda de personas sanas. Es esencial por lo tanto, que los hombres que quieren liberarse del síndrome del hombre bueno encuentren un entorno seguro con personas que les puedan asistir en este proceso.

Yo animo a los hombres buenos en proceso de recuperación a empezar este proceso con un terapeuta, terapia de grupo, grupos de 12 pasos, un líder religioso o un amigo cercano. Puesto que los hombres buenos tienen tendencia a buscar la aprobación de las mujeres, mi recomendación es que empiecen este proceso con otros hombres. Para algunos hombres buenos, el concepto de “hombre sano y seguro” les puede parecer un oxímoron, pero aun y así, es altamente recomendable.

He estado liderando terapias en grupos de hombres para hombres buenos en recuperación durante varios años. Alguno de los aspectos más significativos de mi propia recuperación del síndrome del hombre bueno (incluso antes de que supiera en qué consistía) ocurrieron en el contexto de grupos de 12 pasos y grupos de terapia. Aunque estoy seguro de que es posible liberarse del síndrome del hombre bueno sin la ayuda de un grupo, el grupo es de largo la herramienta más efectiva que conozco para facilitar el proceso de recuperación.

Actividades de libertad

Si te reconoces a ti o a alguno de tus seres queridos en aquello que acabas de leer hasta ahora, sigue leyendo. Este libro presenta una guía efectiva y práctica para liberarse de los efectos negativos del síndrome del hombre bueno. Este programa ha funcionado en numerosos hombres, y puede funcionar también para ti.

Para ayudarte a facilitar el proceso, iré presentando secciones llamadas “Actividades de libertad”. Estas actividades de libertad facilitan el cambio de paradigma necesario para la recuperación del síndrome del hombre bueno. No solo ayudan a los hombres buenos a entender de donde vienen sus paradigmas, también les ayudará a reemplazarlos con otros más nuevos y actualizados. Estas actividades también apuntarán en una dirección que les ayudará a empezar a hacer las cosas de forma diferente.

Actividades de libertad #1

Escribe el nombre de 3 posibles personas seguras o grupos que podrían ayudarte y apoyarte en tu proceso de recuperación del síndrome del hombre bueno.

Si ninguno te viene a la cabeza, coge las páginas amarillas y busca grupos de soporte o apoyo. Escribe tres nombres y números de teléfono y llámales cuando acabes este capítulo. Si trabajas en una empresa con programa de asistencia a empleados, este puede ser otro recurso. Si conoces a alguien que haya estado en terapia o en un grupo de apoyo, pregúntale y que te informe. Si tienes acceso a internet, busca grupos de 12 pasos o grupos de apoyo.

Precaución

Antes de aplicar los principios presentados en este libro, debo avisarte de dos cosas. La primera es que el programa de recuperación presentado en “No More Mr. Nice Guy!” no consiste solo en un puñado de buenas ideas para probar. Representa un reto a todo lo que los hombres buenos han creído acerca de lo que tienen que hacer para ser amados, tener sus necesidades atendidas, y mantener su mundo en paz.

Liberarse del síndrome del hombre bueno implica un cambio radical en la perspectiva y en el comportamiento. Introducirse sin un firme compromiso solo producirá sufrimiento innecesario.

Segundo, liberarse del síndrome del hombre bueno afectará de forma significativa a tus relaciones. Si te encuentras actualmente en una relación, te animo a que pidas a tu pareja a que lea este libro junto a ti. El programa de recuperación presentado aquí te afectará no solo a ti, sino también a los que tienes cerca. Si bien tu pareja puede apoyarte en la consecución de cambios positivos, estos cambios pueden inicialmente asustarle. Leer este libro conjuntamente puede facilitar esta transición.

Dejando estos avisos a un lado, si lo que has leído hasta ahora tiene sentido para ti, sigue leyendo. Los siguientes capítulos contienen información que te puede ayudar a liberarte del síndrome del hombre bueno y empezar a tener aquello que quieres en el amor y en la vida.

Actividades de libertad #2

Debe de haber una razón significativa y convincente para que a los ojos de una persona parezca racional el intentar eliminar y ocultar cosas acerca de sí mismo así como tratar de convertirse en algo diferente a lo que es. ¿Por qué las personas intentan cambiar lo que en verdad son?

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